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Título: El reto del conocimiento social en clave de complejidad de la mano de Niklas LuhmannAutor(es): Yohanka León del Río
Fecha de publicación: 15 de Mayo de 2005
"Uno de los espíritus más sorprendentes y de más vasta formación de nuestro tiempo" Habermas.
En la historia del pensamiento social, muchas han sido las teorías que han tratado de lograr una representatividad de lo social, que alcance un grado de credibilidad, y que permita trazar un cuadro de la realidad social verificable.
Todas las teorías sociales parten de presupuestos generales de carácter cosmovisivo que abarcan las premisas fundamentales de la historia social, el hombre y su hacer. Polemizan con la tradición, reniegan de lo acumulado y articulan nuevas propuestas.
Niklas Luhmann (1926-1998), sociólogo alemán, se lanza a esta tarea que desarrolla en mas de 50 libros y cientos de artículos. Su meta fundamental era elaborar definitivamente una teoría del sistema sociedad, con una representación de totalidad social compleja.
En un primer acercamiento a sus escritos y trabajos, se deduce que desde el pensamiento sistémico, el profesor alemán trata de explicar una teoría de la sociedad moderna y sus complejidades. Cuando nos preguntamos a qué específicamente se refiere lo de moderno complejo, hallamos que estas son esencialmente las sociedades occidentales, que son presentadas como un sistema social, desde la diferenciación sistema-entorno, y forma compleja, a pesar de que su intencionalidad como teórico es la construcción de una teoría global de lo social, que lo ha distinguido, en tanto esta tarea asumida ha sido abandonado como proyecto por la mayoría de los teóricos sociales.
La contribución de Luhmann a la sociología contemporánea es controversial y polémica, y se le ha representado como un nuevo paradigma filosófico, a pesar de que él negara la persecución de una intelección filosófica con su propuesta. Este paradigma parte de postulados básicos que invierten los presupuestos con los que hasta ahora se ha pensado lo social. La inversión que la alternativa del análisis sistémico complejo de lo social realizado por el profesor alemán propone, se dirige fundamentalmente en dos direcciones:
-Hacia un rechazo de la normatividad constructiva de la propuesta teórica. No hay referencia a un deber ser, desaparece esta dimensión de futuro, en tanto la dinámica del orden social es contingente y riesgosa. Rechaza toda forma de moralización del pensamiento sociológico.
Sin embargo algunos estudiosos de su teoría, como Cesar Cansino, plantea que contrariamente a lo que Luhmann persiguió con su teoría, esta termina como una "enésima versión normativa de la sociedad"[1]. Por su parte el investigador Nafarrate[2], señala que Luhmann pretende crear una metateoría muy sutil, que produce al final una indiferencia semántica de lo social.
-Hacia una eliminación del sujeto en la explicación del orden y la dinámica de lo social. Niklas Luhmann considera un impedimento epistemológico la concepción antropológica del sujeto. El ejercicio del despeje de la variable sujeto, le permite colocar lo social desde una dimensión diferente, la sociedad es un sistema autorreferencial operativamente cerrado, que desde la diferenciación sistema / entorno, excluye la visión de la sociedad, en tanto identidad como sistema de relaciones humanas, y diferencia en tanto tópicamente distintivas.
El asunto de la identidad social y su diferenciación, es el problema básico de las sociedades complejas y no el de las regularidades sociales y las acciones humanas. Para Luhmann las ciencias sociales van confluyendo en la necesidad de la superación de estos límites.
Nos detendremos en este punto para formular algunas sorpresas a las que nos conduce esta propuesta en relación con este momento del lugar y papel del sujeto en la teoría social.
El desarrollo de esta problemática por Luhmann parte de un cambio de punto de partida del análisis, que revierte negándola o marcando sus incongruencias la lógica parte-todo en la que tradicionalmente se ha analizado lo social desde el punto de vista sociológico por la lógica binaria, en el sentido que no hay una inclusión-exclusión sino una demarcación de limites, desde una perspectiva epistemológica de observación, no fenomenológica sino recursiva. Lo social solo puede ser "visto" como una entrada y salida, una verdad un error, dos caras que se distinguen desde la misma distinción, y siempre la representación que se obtenga depende de la perspectiva que de esa distinción tenga el observador, que al mismo tiempo, funciona como observador de si mismo, en una operación de re-entry, de autorreferencialidad y heterorreferencialidad. Desde esta dimensión socio cibernética , cambian todos los contenidos de los conceptos que han construido en si misma a la sociedad. El sujeto, es sustituido por la distinción sistemas psíquicos y sistemas sociales, que desde su complejidad, refieren la distinción persona. Los argumentos sugieren el beneficio de la duda acerca de lo que se discurre y en este sentido consideramos que la teoría de los sistemas sociales tiene valor.
La observación desde la propuesta sistémico compleja de Luhmann es bivalente , y no bipolar. La bipolaridad ha caracterizado según él, la descripción derivada de las formas anteriores de observación de la teoría sociológica de la sociedad funcionalmente compleja. La bipolaridad presupone un hecho, previo, e involucrado, por consiguiente una identidad o sentido identitario integrador. Por su parte la lógica bivalente que subyace a toda la indicación de la teoría de los sistemas sociales presupone el instante, nunca un antes, ni un después. La observación bivalente parte de indicaciones distintivas, como operación siempre de hecho excluyente porque supone que actualiza la forma, como el límite de la distinción. La perspectiva construccionista de Luhmann se centra en la reflexividad del sistema social desde la diferencia y no de su identidad, bipolar y paradójica en cuanto a su operacionalidad.
Dejemos expresarse a Luhmann:
"La situación básica de la doble contingencia es, entonces, sencilla: dos cajas negras, a causa de quién sabe qué casualidad, entablan relación una con otra; cada una determina su propia conducta por medio de operaciones autorreferenciales complejas dentro de sus propios límites. Lo que queda a la vista es por lo tanto, y necesariamente una reducción de complejidad. Cada una presupone lo mismo respecto de la otra... Por medio de una simple suposición generan certeza de realidad, puesto que esta suposición lleva a suponer la suposición en el alter ego. (Las dos cajas negras) permanecen separadas, no se funden, no se comprenden mejor que antes; se concentran en lo que pueden observar en el otro como sistema-en-un-entorno, como input y output, y aprehenden en cada caso su forma autorreferencial desde su propia perspectiva de observador. Pueden tratar de influir en lo que observan por medio de su propia acción; y nuevamente pueden aprender del feedback. De este modo se puede generar un orden emergente condicionado por complejidad de los sistemas que lo hacen posible, lo cual no depende de si esta complejidad también se pueda calcular y controlar. A este orden emergente lo llamaremos sistema social".
Sistema social es la sociedad operando autopoéticamente, construyendo de si mismo sus propios elementos improbables y variables, que disminuyen la complejidad del sistema, aumentado la del entorno, recurrentemente, conectando de esta forma los acontecimientos y condicionando un comportamiento autónomo del sistema, a partir de la prestación de sentido, como medio , horizonte, precedente de operacionalidad sistémica.
La interpretación de sentido luhmaniana tiene diferencia sustancial con la propuesta filosófica de Husserl aunque es retomada de ella. El sentido, como medio de la forma sistema entorno, no es la representación hermenéutica interpretativa de este, en tanto de ella es insalvable la paradoja bipolar de sentido/sin sentido. Para Luhmann, el sentido es derivado de la logica bivalente autorreferencial, indicador de la emergencia evolutiva de la socialidad, como selección alternativa de una binariedad de elegir, y condiciona la posibilidad evolutiva de lo social.
Las acciones de los individuos operan para Luhmann, caóticamente, en tanto fragmentadas, imposibilitadas de homogeneidad e impredecibles, es por tal razon que de ellas no resulta lo social. De las relaciones intersubjetivas( que para Luhmann son un contrsentido) , relacion Alter/ Ego, siempre resultaran las logicas bipolares excluyentes, y que contrariamente a lo que se quiere enunciar como punto de partida que sean los sujetos constituyentes de lo social terminan postulando un principio ontólogico normativo a priori. La compresión de lo social debe a la inversa partir de lo social mismo, en tanto el sujeto, es entorno del sistema social, porque sus resultados son producto no del sujeto sino de la comunicación que es la forma a partir de la opera. Entre el sujeto y el sistema existe un acoplamiento estructural, mediante la comunicación donde se da la socialización. El concepto de comunicación es presentado por Luhmann de manera diferente a su tratamiento tradicional, por eso el desarrollo social , se entiende no como la humanización sino como el desempeño comunicativo, al que los hombres concretos deben adaptarse; y donde están las posibilidades sociales, las apreciaciones subjetivas forman parte del entorno, se acoplan estructuralmente, realizan prestaciones, pero la comunicación como sociedad funciona independientemente de estos estados subjetivos, emerge constantemente lo social, de manera dinámica, evolutiva y de selectividad temática, surgiendo los sistemas sociales( economía, política, educación, arte, religión, intimidad, política) En estos campos específicos Luhmann realizó muchos trabajos de corte monográfico que perseguían aplicar la teoría de los sistemas sociales
Si algo no se puede extraviar es la capacidad de asombro que deja un primer acercamiento como el nuestro a la minuciosa y profunda reflexión que nos propone este importante sociólogo, ya fallecido en el año 1998.Indudablemente su impacto es significativo y consideramos que principalmente porque construye , destruyendo, desde los limites en que quedan las variantes anteriores de la construcción teórica de lo social( el estructuralismo, funcionalismo, hermenéutica, marxismo, etc). Principalmente porque realiza a nuestro modo de ver un giro epistemológico, descoloca al sujeto centrado, constituyente y lo "expulsa" del tradicional tablero cognoscitivo de las ciencias sociales. El entorno al que es enviado el sujeto, consideramos se corresponde con la descripción más acertada de lo que hasta ahora se ha hecho sobre la sociedad contemporánea, tal y como en el proceso social hemos llegado. Efectivamente la sociedad tiende hacia la operacionalidad cerrada de sus subsistemas, para no diluir al sistema social, y básicamente los sistemas sociales, adquieren tal autonomía que no requieren de los hombres y las mujeres concretas, para su operacionalidad pero si para su dinámica evolutiva.
Nikklas Luhmman, propone una especie de racionalidad funcional sistémica, en la que el sujeto actúa solo en el área del orden establecido por el propio sistema; existe una estructura interna en cada sistema, constituida por premisas de decisión , de la cual están excluídos los sujetos, pero categorizadas éstas por un código binario. El código binario propuesto por Nikklas Lhumman se integra por las dos categorías esenciales de cada sistema; por ejemplo en el sistema pedagógico, las dos categorías esenciales serán: se aprende o no se aprende; en el sistema económico serían: tener o no tener; y en una extensión y generalización del concepto, el código binario para cualquier sistema es el de estar dentro de él o fuera del mismo. La sociedad moderna se identifica como un sistema funcionalmente diferenciado, donde los sistemas sociales son autónomos, y se diferencian por si mismos de su entorno. En el caso de la economía, según Luhmann, ella formula su propia autodescripción y es por eso que solo refleja la lógica de un constructo social.
Así, al analizar particularmente los sistemas sociales, Luhmann plantea:
"De esta suerte, también se modifican los imperativos societarios para la individualidad. La pregunta ya no es "¿qué se ha de hacer?; sino ¿cómo se ha de hacer?. Si el individuo es marginado por la técnica de esta manera (como simplificación operativa), entonces logra la distancia que le posibilita observar sus propias observaciones. Ya no sabe apenas de si mismo. Apenas si se indica y a si mismo con nombre, cuerpo y posición social. En todo ello le asalta la incertidubre. Pero a cambio alcanza la posibilidad de una observación de segundo orden. Individuo en el sentido moderno en quien puede observar su propio observar."[3]
Aun Luhmann advirtiendo de una posible interpretación de esta propuesta como una nueva variante de pesimismo, el considera que hay un alternativa de posibilidades de comprender distinciones siempre novedosas. Sin embargo, las irritaciones del entorno al sistema , no son asimiladas como "protestas", "critica", sino son consideradas selectividades y adaptaciones, de tal manera el sistema reduce su complejidad. Esto es básicamente una reflexividad constructiva, que en la sociedad va diferenciando la emergencia de lo social, la semántica es invertida, aparece para el pensamiento tradicional en ciencias sociales una normativa de neutralidad de una complejidad.
La sociedad es, hoy en día, un solo sistema mundial, que incluye como elementos a todos los eventos comunicativos que tengan lugar en la humanidad. Cada vez que alguien vota, compra, conversa con alguien o —incluso— protesta contra la sociedad y su modo de estructuración, participa en la reproducción autopoiética del sistema de la sociedad mundial. La sociedad mundial, por consiguiente, es un sistema único que abarca todas las comunicaciones posibles y en cuyo entorno no hay —ni puede haber— comunicación alguna, sino sólo acontecimientos de otro tipo. Un acercamiento diferente, es imposible, porque no tiene lugar. Las soluciones, superan los bordes de la perspectiva de la complejidad a la de la simplificación de las soluciones por la imposición de la complejidad del sistema.
A pesar de esta creciente indiferencia entre subsistemas y pese a que los subsistemas funcionales de la sociedad operan clausurados operacionalmente, con autonomía en su operación, esto no significa que no se creen interdependencias necesarias. Los subsistemas, dice Luhmann, siguiendo el concepto de la cibernética, son cerrados a la información, pero abiertos a la energía. Los subsistemas se relacionan entre sí por medio de sus prestaciones recíprocas: la economía necesita de las decisiones vinculantes de la política, requiere de las habilidades entregadas por la educación, se enmarca en las normas del derecho, etcétera. Por su parte, la economía ofrece el soporte económico para todos los otros subsistemas. Al mismo tiempo que recibe la energía —en términos de input/output— proveniente de otros subsistemas, cada subsistema opera internamente con su propio código y sin aceptar —sin siquiera procesar— la información proveniente de otros subsistemas que pudieran querer intervenir. La corrupción ocurre, precisamente, como resultado de interferencias de un subsistema sobre otro: la economía puede —y debe— financiar investigaciones científicas, puede indicar cuáles son las áreas de mayor interés para ella, pero no puede comprar resultados.
Como determinamos la selección de las prestaciones reciprocas, funcionalmente se debería explicar el fenómeno de la corrupción como una prestación a la economía del mercado y el consumo o a la sociedad de la venalidad universal. Evidentemente es el funcionamiento autorreferencial del sistema como globalidad. El problema esta en partir de aquí o quedarse en esta posición, y creo que la complejidad nos permite seguir en tanto la autorreflexividad no es norma, es dinámica.
Nos detendremos por último en este aspecto de la economía como subsistema, y la operacionalidad cerrada del sistema social. La lógica bivalente de este subsistema opera en el espacio de sentido de tener dinero/ no tener, la emergencia deriva de la doble contingencia de la observación de la forma sistema/entorno. Efectivamente, la descripción del funcionamiento de la sociedad del capital, realizada por Marx apunta a esto, y Luhmann lo reconoce cuando afirma que Marx entendía que la economía formula motu propio su auto descripción, desde si misma regula referencias internas y externas.[4]
De tal manera cuando Marx afirma que "La libre concurrencia impone al capitalista individual, como leyes exteriores inexorables, las leyes inmanentes de la producción capitalista", está indicando al carácter permanentemente emergente, operacionalamente cerrado del sistema social. "La conducta puramente atomística de los hombres en su proceso social de producción, y por tanto, la forma material que revisten sus propias relaciones de producción, sustraídas a su control y a sus actos individuales conscientes, se revelan ante todo en el hecho de que los productos de su trabajo revisten, con carácter general, forma de mercancías"[5]. De tal manera, el tipo de orden emerge de un desorden establecido independientemente de los sujetos, por el contrario, los sujetos, actúan selectivamente y adaptándose, en el entorno. Podríamos apresuradamente en el marco de este incipiente análisis de la obra de Luhmann, indicar que el análisis marxista, leído en clave sistémica compleja luhmaniana, es un reflexión compleja del proceso de sistema social, pero lo que distingue el análisis marxista es su toma de partido por el sujeto, al preguntarse, no sobre la duda de que sea este sistema y no un postulado deber ser del mismo, sino cuáles son las implicaciones de esta emergencia sistémica compleja, ,no en su forma, sino en la racionalidad de su operacionalidad, en tanto piensa al sujeto no a la intemperie, no como previo, anterior, sino como entorno mismo del sistema. La lógica destructiva de la diferencia operacional del sistema social como sistema entorno desgasta sistemáticamente, su propia operacionalidad. Aceptar el sujeto en el entorno, en virtud de un concepto diferencialista de sociedad, que evita afirmaciones relativas a la unidad de la diferencia y apela a la diferencia, por una parte, contribuye a superar el obstáculo epistemológico del humanismo abstracto, que ciertamente Luhmann describe, pero sustituir, al hombre como sistemas vivos y conscientes del sistema, por el concepto de comunicación[6], implica una tendencia teórica a la inmunidad valorativa, desactivando su heurística compleja, sustituyendo la perspectiva de la complejidad por el de la simplicidad.
La pregunta estaría en que entendemos por complejidad de la realidad, para la cual las soluciones no pueden simplificarse. Estas soluciones deben corresponder a la naturaleza de esa realidad que es compleja. La realidad social que emerge, lo hace como sociedad anónima, y es por eso entonces que los conflictos, las molestias, las irritaciones para el sistema se simplifican. En tal sentido no hay un sujeto, le es imposible representarse a si mismo como operacionalidad práctica constitutiva, la cotidianidad, es simplificada en virtud de la operacionalidad compleja del sistema. La realidad, armada tendenciosamente por el sistema, ha logrado hacer de la cotidianidad, (entendiéndola como fundamento de la emergencia, la bifurcación, el orden desorden, la variedad, lo dinámico y lo estático social) una simplicidad; y lo ha hecho invirtiendo el sentido de realidad en todos los sistemas que conforman la vida humana y social. Es por esto que la solución no puede ser simple, porque si pensamos las alternativas desde esa realidad fetichizada que nos desaparece como cotidianidad, las soluciones ya que no serian soluciones desde las realidades de las practicas cotidianas sociales, como realidad emergente, sino "La Solución" de "La Realidad" con mayúsculas. Y es aquí donde la superación del obstáculo epistemológico se vuelve un contrasentido.
Pero aun queda por enfrentar la realidad no desde su negatividad, sino desde su positividad. Y aquí no nos ayudan mucho, (aunque si en un inicio articulan las opciones) las propuestas normativas de un deber ser de un sujeto o de una sociedad (sobre el pensamiento de la cual en los marcos del análisis será insalvable la presentación dicotómica del orden y el desorden).
Creo que aquí están precisamente las complejidades que nos convocan, no la complejidad que es la del sistema a los que buscamos, pensamos hacemos participamos en las alternativas que creemos hacer o que se hacen.
Finalmente si como plantea Luhmann la sociedad moderna es un sistema mundial altamente complejo en que los diversos subsistemas se diferencian en procesos de autocatálisis, generando nuevas condiciones para sí mismos y para los demás subsistemas en su entorno interno a la sociedad. Esto tiene por consecuencia que la complejidad de la sociedad aumenta y se ofrecen nuevas posibilidades para los sistemas parciales de la sociedad. El tiempo se acelera y el cambio también, por lo que se produce dificultades de sincronización entre los sistemas. Los futuros planificables se aproximan al presente y el pasado pierde importancia como modo de orientación, por lo que el interés en él se hace más nostálgico y particularizado.
De tal modo, la conclusión es sorprendente: el futuro es incierto en tanto se acortan los espacios temporales, y es limitado, no es una posible contingencia. Este es el pronóstico que nos permite la complejidad, yo apuesto por otro. Pues este pronóstico explicita que la tendencia del sistema es a disminuir la complejidad de si mismo, a la simplificación de los resultados y por tanto a su totalidad. Solo hemos desaparecido al hombre en el entorno del sistema, o de los sistemas psíquicos, entonces ¿a quién preguntamos en este sistema social básicamente comunicativo por este resultado?, ¿cómo lo comunicamos? , y ¿qué prestaciones reciprocas recibiría? Creo que aquí hay un punto ciego, con el que no se es consecuente desde la perspectiva de la complejidad.
A pesar de los laberínticos parajes que nos lleva con pasión la teoría de los sistemas de Nikklas Luhmann, creo que lo más significativo es el beneficio de la duda de pensar de otra manera el ejercicio teórico social. Y en esto quedamos atrapados para bien, y para mal, cuando en pequeño formato, muy apretado y con grandes dificultades queremos conversar con él.
Notas y Referencias
[1] Cesar Cansino. Metapolitica. Volumen 5 diciembre 2001.
[2] Javier Torres Nafarrate. Metapolitica, n 8, 1998.
[3] N. Luhmann. Complejidad y modernidad. Editorial Trotha. 1997, pág 137
[4] N. Luhamann idem. Pág 139
[5] Marx, Carlos. El capital. FCE, pág, 212, 55
[6] En este sentido hay una diferencia radical entre Luhmann y Habermas en relacion a la representación que cada uno brinda de la comunicación. Habermas dedico un acapite en su libro "Discurso filosofico de la modernidad" a la critica de las posiciones de Luhmann.
