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Título: Los valores en el debate filosófico contemporáneoAutor(es): Georgina Alfonso González
Fecha de publicación: 15 de Septiembre de 2005
(Ponencia presentada en el V Encuentro Cuba-México de Filosofía. Julio de 2005)
"Cuanto mejor se hace el amor, mejor se hace la revolución". Así gritaban y vivían los jóvenes del 60 la ilusión y la certeza de que el devenir de la historia sería hacia una sociedad emancipada. Pero los finales de ese siglo XX, el de las grandes revoluciones sociales, ironizó "las grandes convicciones", desestimó "las verdades profundas", ridiculizó todo lo que eran formas justas de vida. La caída del muro de Berlín, el colapso del bloque socialista del Este europeo, la guerra civil en la ex Yugoslavia, el fin del apartheid en Sudáfrica trastocaron el escenario de la cotidianidad y produjeron grandes conflictos y rupturas.
A la pregunta ¿qué somos? se une como condición de existencia humana ¿para qué vivimos?. El voluntarismo, nihilismo, pesimismo e individualismo llenan los espacios de la convivencia humana para fomentar la cultura de la desesperanza y los "sin sentidos" que abrió las puertas al siglo XXI.
La preocupación por cómo se ha de vivir la vida y cuál es la mejor manera de actuar en este mundo, donde cada cual, a su manera, "intenta reconstruir un mundo de vida y de sentido en medio de la podredumbre de su entorno"[i] marca el inicio de una nueva conciencia global de los significados de la vida humana.
Se busca, sin cesar, la tan prometida "felicidad general" de la nueva etapa del capitalismo y, en su lugar, encontramos que la angustia es lo que realmente se generaliza ante la sublimación creciente de la necesidad de consumir. La vida humana no sólo implica dominio propio y libertad de elegir, sino dignidad para exigir un reconocimiento como sujetos sociales y confiar en las capacidades y potencialidades de cada cual para vivir y crear.
La incertidumbre acerca del sentido de la vida, manifiesta el contradictorio proceso valorativo que acompaña a la sociedad latinoamericana contemporánea. En la medida que el proyecto de globalización neoliberal reestructura las sociedades bajo la égida del mercado total comandado por las transnacionales, y los estados nacionales se debilitan de manera creciente, los espacios para la construcción de consensos sociales y proyectos de nación y sociabilidad. Con ello, la crítica y la creación para conquistar mejores condiciones de existencia enfrentan una profunda crisis. La fragmentación social se profundiza hacia la atomización social. La realidad se conforma cada día más según los criterios de la teoría liberal y neoliberal.
El modelo neoliberal legitima valorativamente la lógica discursiva del capitalismo sobre la vida humana. Se desestructura la discursividad emancipatoria con la lógica de la imposibilidad de alternativas viables. Se trata de la construcción de significados y símbolos desde un discurso que se asume universal, flexible, actual, eficaz, funcional. Un discurso que se pretende innovador, avasallante y desestructuralizador. El discurso neoliberal ha logrado descreer en la posibilidad de la emancipación humana.
Sin embargo, la preocupación por la emancipación humana, comienza en la época de globalización neoliberal, por pensar el sentido de la vida en condiciones de mínima existencia. Es significar la vida humana en medio de la gran desesperanza. Es ante todo, lucha y resistencia a los "sin-sentido" .
El triunfalismo capitalista refuerza la imagen del sujeto aplastado y la pérdida de los valores que tributan a la solidaridad, la emancipación, la dignidad humana y la justicia social. La caída del socialismo en Europa del Este y los fracasos políticos de las izquierdas en América Latina dan créditos a la idea de la imposibilidad práctica de los proyectos alternativos a la sociedad capitalista globalizadora. De aquí que la preocupación por el sentido de la vida se convierta en elemento político e ideológico central para la reorganización y conformación de los movimientos sociales.
Desde la cotidianidad de dichos movimientos aparecen como problemáticas de acción y reflexión: ¿cómo traducir sus acciones concretas en estrategias anticapitalistas con un sentido de la vida solidario, internacionalista y humano?, ¿cómo convertir las demandas sociales en un programa de alcance ético, estético, jurídico?, ¿cómo unir a las personas, a los distintos grupos étnicos, raciales, generacionales, genéricos, de clases en función de objetivos sociales comunes respetando la dignidad de cada cual?
Intentar responder desde la teoría y la práctica estas, entre otras interrogantes, obliga a un cambio de actitud en las maneras propias de comprender, sentir, expresar y valorar la vida, la de cada cual y la de todas y todos. Esto sitúa en un nuevo plano de análisis axiológico la relación entre emancipación y valores humanos.
En el pensamiento latinoamericano el tema de la relación emancipación y valores ha sido una constante. Si bien no siempre podemos encontrar el tema en estudios axiológicos estructurados o en disertaciones teóricas, las reflexiones sobre la dimensión valorativa de la emancipación se inscriben en la preocupación por la desalineación de los hombres y mujeres de este continente y la superación de sus frustraciones libertarias.
La construcción de referentes de significación para los individuos y la colectividad, ha promovido a lo largo de la historia de las ideas en América Latina novedosos intentos de integración y sistematización de un pensamiento axiológico.
Las polémicas axiológicas son intentos teóricos de cuestionamientos a los mecanismos que alienan, fragmentan y homogenizan al ser humano. Ellas se insertan conscientemente en los proyectos emancipatorios como referentes de teoría y praxis.
El auge de la temática sobre los valores a nivel mundial y la necesidad de superar las crisis de los sistemas valorativos, agudizadas por las catastróficas situaciones nacionales, incide definitivamente en este hecho. En el caso concreto de América Latina, las reflexiones valorativas están fuertemente marcadas por las condiciones de subdesarrollo y las fuertes luchas de clases, lo cual obliga, inevitablemente, a la hora de estudiar el pensamiento a incursionar en los problemas concretos de los que partió cada posición teórica y las distintas respuestas dadas a ellos.
De acuerdo con este criterio, podemos señalas distintos modos de emergencia del debate acerca de la emancipación y sus dimensiones valorativas:
Desde el enfrentamiento hacia las estructuras de poder que imponen un modo único de pensar, actuar y desear,
Desde el enfrentamiento a los discursos teleológicos que intentan frenar la movilidad y los cambios sociales,
Desde la construcción de una nueva noción de dignidad humana que condicione cambios de actitud cívica,
Desde las propuestas axiológicas centradas en una integración de valores éticos, estéticos, jurídicos, culturales, económicos y políticos que aboguen por un nuevo proyecto civilizatorio mundial.
El tener un objeto epistemológico común no implica un desarrollo lineal de las ideas ni excluye la existencia de discontinuidades y rupturas con las tradiciones progresistas del pensamiento filosófico latinoamericano. La aspiración común de la intelectualidad que participa en la polémica, de pensar la superación efectiva de la enajenación desde sus referentes de significación no suprime las discrepancias y conflictos de pensamiento y acción que median en la polémica y definen puntos de vista diferentes. Algunas de estas discrepancias son percibidas como irreconciliables, en la medida en que las aspiraciones libertarias de uno u otro actor se relacionan con una historia de intolerancia o subordinación que impide proyectar una visión de la articulación sin hegemonismo. El espectro de posiciones que lleva en sí el debate contemporáneo sobre la emancipación humana y los valores tiene como criterio de consenso el sentido propositito y transformador de la crítica y la creación.
Es necesario señalar que si bien las posiciones teóricas abordan la relación emancipación y valores desde puntos de partida diferentes y con criterios metodológicos y epistemológicos distintos coinciden en ubicar la relación emancipación y valor como el eje central de sus reflexiones axiológicas.
El debate axiológico contemporáneo acerca de la relación emancipación y valores en América Latina se proyecta hacia:
la crítica al proceso de globalización neoliberal en su dimensión valorativa
la recuperación de los referentes valorativos de la emancipación humana.
No cabe duda de los fuertes nexos que existen entre estos aspectos, de hecho están mutuamente condicionados, pero es importante destacar que ellos marcan momentos diferentes en el debate sobre la reconstrucción del paradigma emancipatorio latinoamericano. La crítica al proceso de globalización neoliberal en su dimensión valorativa recupera la perspectiva de análisis crítico al capitalismo como sistema de dominación, un tema que fue puesto de lado por el pensamiento de izquierda a fuerza de tantos manuales, el derrumbe de la Unión Soviética y el "éxito" de la ideología neoliberal. Pero no sería verdaderamente fructífero el debate sin la argumentación de la superioridad y deseabilidad de los nuevos significados que se construyen en los proyectos y alternativas anticapitalistas. La recuperación de los referentes valorativos de la emancipación humana promueve un debate que da cuentas de las posibilidades que existen hoy en el continente para que surjan y se construyan valores promotores de solidaridad, justicia, equidad, unidad en el respeto a la diversidad. De aquí la necesidad de pensar en una construcción axiológica de nuevo tipo, que supere las rencillas nominales y querellas de palabras, porque como dijera Martí, es hora de quedarnos con la esencia de las cosas, de ir a la almendra de la conducta, al peso específico del amor, a la axiología de la acción.
[i] Gutiérrez, Germán; Globalización, caos y sujeto en América Latina: el impacto del neoliberalismo y las alternativas. San José, Costa Rica. DEI, 2001 p.40.
