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Título: El sujeto y su negación: Las paradojas hinkelammertianasAutor(es): Maydi Estrada Bayona
Fecha de publicación: 15 de Septiembre de 2005
(Ponencia presentada en el V Encuentro Cuba-México de Filosofía. Julio de 2005)
El sujeto y su negación: Las paradojas hinkelammertianas
"sujeto y su negación" se va conformando en la explicación de juicios paradójicos, donde el propio concepto deviene en el principal de ellos, que desde las ciencias económicas, filosóficas y teológicas revela el complemento de la paradoja de nuestros tiempos.
El sujeto y su negación es un concepto del aparato conceptual del Drc. Franz Himkelammert , que aparece aproximadamente en la década del 70 del siglo XX, en el texto: "Las Armas Ideológicas de la Muerte" publicado en 1977. En este deja sentada las bases epistemológicas o antecedentes del sujeto negado, hoy en un nuevo diálogo con la realidad, sujeto y su negación. Sus Antecedentes parten de su interpretación en la contemporaneidad del sujeto social de Carlos Marx nacido en los Manuscritos Económicos y Filosofitos de 1844, consolidado en "La Ideología Alemana, escrito con Engels y el capitulo 1 del Capital; así también en diálogo con las lecturas de San Pablo y Juan, en los textos bíblicos, además con Nietzsche, Max Weber y Levinas.
Hinkelammert, desde la construcción de este sujeto deja planteada unas propuestas de revoluciones éticas, donde el ser humano es el problema y no el valor fetichizado de la mercancía como símbolo de crecimiento en las tasas de ganancias, y el poder que de ellas se genera; así como sus derivados ideológicos de carácter excluyente como se ha consolidado a lo largo de la historia. Con el sujeto y su negación hace una crítica al nihilismo filosófico moderno, que unido al escepticismo occidental de ciertas corrientes posmodernistas, ha proclamado además de la muerte de Dios, también la de la subjetividad humana. Se trata de:
"…. una vuelta del sujeto viviente reprimido y condenado a muerte, que vuelve a levantar la cabeza. Vuelve frente a una sociedad, que declaró la muerte definitiva del sujeto y con él del humanismo, de la utopía y de las esperanzas (Hinkelammert; 2003, p. 210.) "
Lo antes metafóricamente definido por Franz como el sujeto y su negación, queda ilustrado desde nuestro punto de vista en dos direcciones, una: como síntesis del reconocimiento de un problema que encuentra su expresión en los factores ideo afectivos, éticos, económicos, filosóficos, políticos y religioso; que se han venido construyendo desde las perspectivas excluyentes y patriarcales del pensamiento de la antigüedad; pero a su vez es una imagen del ser humano que desde su naturaleza se convierte en dios y diablo en consonancia con la complejidad de sus situaciones.
Dos: Reiteradas veces la tendencia a la supervivencia y búsqueda del progreso, del llamado proceso civilizatorio, deviene en negación del sujeto frente a un sistema que solamente parece permitir la adaptación y el sometimiento como única alternativa. Sin embargo, dialécticamente, este sujeto por momento toma conciencia "…sobre la base de la simbología de liberación que asegure la vida desde una ideología que lucha por el respeto a la naturaleza y a la vida."(Hinkelammert; 2004, p.10,) .
Desde esta contraposición que se da en el sujeto y su negación, el autor, apuesta por la dignidad humana a través de la liberación, del respeto y reconocimiento del yo en el otro; pero antes es importante tener en cuenta la máxima socrática de "Conócete a ti mismo" es una afirmación que se complementa a partir de cuestionamientos metafísicos tales como: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿hacia donde voy?, que no por ser metafísicos dejan de ser útiles para conformar el camino; sus respuestas develan un desconocimiento del pasado que condiciona disímiles rupturas con el presente; así como despertar la necesidad de buscar en las raíces críticamente, porque la historia recupera el proyecto de hoy; pero "…sabiéndola y viviéndola, no como ordenación sino como tránsito y puente para la inter -comunicación…"( Fornet - Betancourt; 2001, p.97) con el presente y el futuro desde la apertura a un mundo donde quepamos tod@s.
1.1 La paradoja hinkelammertiana: lo bueno es lo malo.
Para comprender los cimientos del sujeto y su negación, es importante comprender que su punto de partida es una ética de enfrentamiento a la racionalidad del sistema imperante, en sus dimensionamientos más contemporáneos, desde la lógica de lo sacrificial como principio y modelo de vida, en particular, ¿qué hay detrás de la racionalidad económica que viene denunciando Carlos Marx desde el SXIX? Parte de comprender la contraposición axiológica de la relación: lo bueno y lo malo. "… lo bueno es lo malo y lo malo es lo bueno, porque lo malo es útil y lo bueno no lo es…"(Hinkelammert; 2004) desde las razones de la teoría del desarrollo como crecimiento económico, donde se fundamentan los aparatos totalitaristas e ideológicos de la exclusión y el condicionamiento de la negación en sus múltiples expresiones.
La propuesta de: lo bueno y lo malo, desde nuestro punto de vista resulta un aporte interesante del autor. En ella, deja claro que no está construyendo una victima. Aunque se mueve en pares de opuestos, que nos ubica en algunos de los elementos del paradigma de simplicidad de las ciencias. En realidad se mueve en un plano más complejo. Hinkelammert, hace el reconocimiento de la existencia de victima y victimario, moviéndose en la relación victima-victimario o victimario - victima. Teniendo en cuenta el lugar que ocupen los sujetos en el sistema de relaciones sociales, será indistintamente una o el otro. El autor asume una visión dialéctica de ser humano, que desde su naturaleza se convierte en dios y diablo, como explicitábamos anteriormente.
Si partimos de los análisis axiológicos, la relación planteada responde a una dicotomía que se da desde la contraposición del valor en combinación con su carácter relativo; o sea, para que lo bueno tenga sentido es necesario y condición sine quanon que exista lo malo. Al mismo tiempo que desde donde se analice uno y otro concepto cambiarán el sentido indistintamente. Sin embargo, en la propuesta del autor toma ésta contraposición, una nueva dimensión relacional, ya no es: para que esto aquello, sino que esto es esto; lo bueno es lo malo.
Dicha relación el autor la aborda e impugna partir de la racionalidad economicista, donde el derecho a la vida digna de los seres humanos deviene en una desgracia para el crecimiento económico de las tazas de ganancias. Las personas son convertidas en mercancías y desde las lógicas del fetichismo marxiano, asumida por Hinkelammert, la mercancía toma una doble dimensión, la de mercancía - sujeto, en cuanto garantiza el ciclo de las relaciones de producción, su desarrollo científico - técnico; así como la exclusividad de las riquezas y su poder sobre las tazas de crecimiento económico; poniéndolas al servicio de una minoría que a su vez, origina políticas de carácter excluyentes.
En el proceso de producción de la mercancía el sujeto se niega a sí mismo. En las cualidades que adquiere la mercancía: valor de uso y valor de cambio, el primero le garantiza al hombre la satisfacción de sus necesidades de consumo, no siempre fundamentales. El valor de cambio no es igual a precio, sino su capacidad para ser vendida. Esta última cualidad es la que ha disparado el neoliberalismo como deber ser en la construcción de deseos y no necesidades propiamente. La primera no convierte al individuo de manera inmediata en sujeto sino solo al proceso de producción que implica
El ser humano toma una doble dimensión desde estos preceptos, pasa de ser humano - sujeto a ser humano - mercancía. Marx habla de mercancía como valor de cambio y valor de uso. Si su valor de cambio depende de la cantidad de trabajo materializado en su proceso de producción, entonces significa que la producción de la mercancía absorbe parte de la naturaleza del sujeto, desnaturalizándolo u objetualizandolo, en tanto que en el proceso, el sujeto le transfiere al objeto partes significativas de sus cualidades, lo que hace que pierda la condición de sujeto.
En este mundo neoliberal globalizado los centros de poder procuran crearnos la impresión que el progreso del ser humano esta directamente y únicamente relacionado con el crecimiento de la tasa de ganancia, desconociéndose el resto de los factores reales que han permitido a través de toda su historia los procesos de humanización de los seres humanos y su conversión en sujetos históricos. Esto es lo designado como lo bueno.
Lo malo se traduce en la perspectiva de desarrollo sostenible y sustentable, e ahí una cuestión de relatividad en correspondencia con el criterio de utilidad. El ser humano como sujeto no siempre va a presuponer un crecimiento en las tazas de ganancias; pero sí, efectos directos e indirectos para el desarrollo humano que desde nuestras lógicas de minorías y excluidos es muy útil y un derecho humano; pues parafraseando a Keynes: es el pensamiento de poder ir más allá de los cálculos del mercado. Sin embargo, desde la dominación, Lo bueno no es lo que para nosotros es útil.
Para comprender la esencia del sujeto hay que comprender la lógica de la paradoja: Lo bueno es lo malo. Así como no perder de vista los efectos indirectos de ésta lógica, porque como asevera el propio Franz Hinkelammert y comparto, en que el puente entre el valor de uso y el sujeto no queda explicitado en Marx; pero es su centro para la reflexión. Y es esto justamente lo que hace el autor, tratar de develar qué hay de herencia en todo ese centro no explicitado, mira con sospecha al sujeto como ausencia que se manifiesta a través de la experiencia de la vulnerabilidad humana.
Desde las lógicas de los economistas, disímiles jerarquías religiosas, políticas y sus fundamentalismos, se visten de Dios y Diablo justamente en el juicio: lo bueno es lo malo , en el sentido de comprender lo malo en relación directa con la paradoja de la utilidad, que conlleva a situaciones extremas de explotación, destrucción, exclusión y enajenación; pero a su vez garantiza tasas de crecimiento.
"…Lo malo es útil y lo bueno no lo es, hasta ahora la guerra de Irak es lo malo que es útil, es sumamente útil cualquier cálculo de utilidad muy bien explicado. Por un lado hay un argumento fantástico hacer una guerra por la paz, lo malo es lo bueno. Hacer una guerra por la libertad, lo malo es lo bueno. Ir a un país que nada el petróleo, qué más criterio para un cálculo de utilidad…". (Hinkelammert; 2004, 14)
Lo malo es lo útil deja en claro la negativa del ser humano que desde el prisma de las subjetividades, denota el empobrecimiento de los seres humanos en la medida que crece su producción en poder y cantidad. Aumentando así la devaluación del mundo humano en relación directa con el incremento del valor del mundo de las cosas, cuyos efectos indirectos repercuten directamente en las dinámicas de las relaciones políticas, culturales, étnicas, religiosas, de género, grupos sociales y de clases. Lo que garantiza el carácter excluyente de las relaciones sociales y por ende la negativa de reafirmación de los seres humanos como sujetos.
Entender la complejidad de qué es útil, desde esta lógica; así como enfrentar los efectos indirectos de ésta, a partir de las resistencias entendiendo que: "… los asesinatos suicidios que son como de manera paródica, asesinato es suicidio, pero el suicidio es lógico yo me comporto en una realidad en la cual yo se que asesinato es suicidio y, cómo me comporto asesinando aunque eso sea suicidio…" (Hinkelammert; 2003, 3) es comprender una parte importante del sujeto y su negación, con esa nueva dimensión que nos brinda el autor, con la contraposición del valor y que nos deja un camino abierto a la reflexión de su propuesta como orientación de la acción y no como una ley.
Hasta aquí hemos abordados algunas razones del núcleo central de la negación del sujeto, que responde a una de las dimensiones del sujeto y su negación, el cual complementa al sujeto antisistema histórico, núcleo central de la negación de mi otro yo.
1.2 La paradoja Hinkelammertiana: asesinato es suicidio.
"No es el juicio de hecho del tipo de la racionalidad imperante: Primero la realidad social, pero derivada del hecho de las sociedades globales. Asesinato es suicidio se vas a encontrar en todos los humanos; pero ahí no tienen estas evidencias, porque las evidencias son menores; pero sin embargo, aparecen. Hay un juicio contrario que es del mismo tipo vida-muerte, y que sustenta la sociedad burguesa , por eso lo malo es lo bueno. Asesinar es vida, en correspondencia con lo que ocurra en el mercado. Las acciones globales tampoco van en contra de la vida, los efectos indirectos los transforman en acciones contra la vida Asesinato es vida, es interés general, es progreso, también es un juicio de utilidad." .
Otra de las dimensiones del sujeto y su negación de Hinkelammert, es la acción asesinato es suicidio, parte de comprenderlo no como un juicio de valor, sino como la exigencia de reconquistar una autenticidad disuelta del sujeto. Basado en la máxima del pensador africano, Desmond Tute : "Yo soy solamente si tú también eres" (Hinkelammert; 2003, p.3), según Hinkelammert se trata del sentido de la humanidad de los africanos, llamado Ubuntu: "Yo soy un ser humano porque tú eres un ser humano. Yo puedo vivir en tanto tú también puedes vivir." (Hinkelammert; 2003, 3) Es muy interesante detenernos a reflexionar acerca de este postulado para llegar a comprender asesinato es suicidio. Hinkelammert lo asume como una realidad tangible referente a lo que es, y en este sentido es asumido como un juicio empírico que no solo se limita a una condición axiológica; sino que propone un cambio concreto de la realidad, que al asumirlo estamos afirmando nuestras vidas. Esto se transforma en la raíz ética del sujeto. " … Hacerse sujeto es comportarse en un mundo en el cual vale este postulado" (Hinkelammert; 2004, 4)
"Todo hombre es un fragmento del continente, es una parte de un conjunto. Si el mar arrebata un trozo de tierra es Europa la que pierde, como si se tratara de una finca de tus amigos o de la suya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque yo formo parte de la humanidad, por tanto nunca mandes a nadie a preguntar por quién doblan las campanas, doblan por ti" .
A partir de "Yo soy solamente si tú también eres", introduce en la lógica del sujeto y su negación, el concepto de bien común , no entendido como bien natural de la ley natural de la existencia de la sociedad humana, como lo postula el atomismo de Demócrito. Tampoco como lo postulan los pensadores clásicos posteriores al siglo IV antes de nuestra era en Grecia, que lo circunscribían únicamente como derecho de los miembros de la polis, distinto de la visión tomista que lo reducía a voluntad divina, o incluso de la modernidad que vinculaba este bien al denominado Contrato Social, hablamos aquí de un Bien Común como el bien al que todos tenemos derecho, que se patentiza como dijera Hinkelammert:
"…al responder a la destructividad de los efectos indirectos de la acción directa (…) Yo soy si tú eres, en un mundo que obedece a este postulado el asesinato es suicidio, eso adquiere una capacidad de derribar una ética. Una ética que se genera a partir del problema, lo malo es lo bueno, porque a veces es lo bueno, el problema del mundo" (Hinkelammert; 2004, 13) . O sea, enfrentar al sistema y sus efectos indirectos.
Con esta lógica entramos en la cuestión de la autoconciencia. Funciona como interioridad subjetiva del sujeto en las relaciones de dominación - subordinación. La autoconciencia entendida como dignidad; pero paradójicamente, al mismo tiempo, como negación de la posibilidad de liberación de los sujetos.
Resulta sugestivo como los excluidos abogamos por el derecho a la dignidad humana. Esta deviene en valor supremo de nuestra existencia; sin embargo en la búsqueda y choque con lo que ella significa, se da una contradicción muy interesante en ese encuentro con quienes somos. Es estar en lo más profundo y total con las raíces de nuestras identidades, con una multiplicidad de subsistemas que nos forman y que no hemos activado o que simplemente hemos invisibilizado para ser asimilados y estar dentro y no afuera. Se da una suerte de liberación en la lucha por la dignidad y es ahí donde aparece el conflicto de asesinato es suicidio.
Como dijera Hinkelammert, el sistema produce monstruos. Si me libero totalmente puedo quedar atrapado como chivo expiatorio (Hinkelammert; 2003, 68), mecanismo de exclusión del propio sistema, entonces, ¿qué hago para estar insertado, para ser sujeto? Caer en las trampas del sistema a través de procesos de autonegaciones, negando también al otro que es igual, pues hay que salvarse de los efectos indirectos que el sistema produce, sin darnos cuenta que somos resultados de esos mismos efectos.
Las leyes y los aparatos ideológicos del sistema y sus derivados condicionamientos, intentan hacer del sujeto un instrumento para garantizar su sostenimiento y perdurabilidad como sistema. Si bien los sujetos por un lado quieren dignidad, también necesitan garantizar otros elementos vitales para su vida. Es ahí donde se da el conflicto, porque si es importante tener dignidad plena, asimismo es necesario insertarse en la lógica de ese sistema y no quedar excluido totalmente, aunque neguemos otros muy importantes que son parte constitutiva nuestra como sujetos.
Hay que encontrar los medios para insertarse en la dinámica de las relaciones de producción y no estar fuera de ellas, ya que garantizan y determinan tipos de ideologías excluyentes devenidas en verdades culturales naturalizadas; que condicionan las relaciones entre género, etnias, grupos y clases sociales en la participación o no de los derechos humanos más sublimes y por ende a la vida. Dejándonos sin opciones aparentes. Dicha situación se encarna en altos niveles de enajenación donde el sujeto no sabe si ser Dios o Diablo y termina en la fusión de ambos como modo de supervivencia.
En esa lucha por la dignidad aparece la otra dimensión, la negación de la posibilidad de liberación, que permite subsumirlo en el sistema por lo que se suicida pero a la vez asesina mutilando conciente e inconcientemente a la dignidad humana; así como la memoria histórica que lo constituye.
Asesinato es Suicidio es una paradoja fácil de identificar en todas las esferas de la vida, tanto pública como privada del ser social. En ella se ilustran características significativas que complementan al sujeto y su negación, lo que aporta elementos para la comprensión de la negación de mi otro yo. Dicha paradoja nos pone en el punto de intercepción entre la propuesta de Hinkelammert y el sujeto antisistema histórico presentado como objeto de estudio por la autora.
