Revista Cubana de Filosofía. Edición Digital
No. 29. Noviembre - Junio 2017. ISSN: 1817-0137


 
 

Artículos

Título: La Revolución del ´33 y el discurso del descrédito Un análisis de contenido de la prensa burguesa cubana en torno a la figura de Antonio Guiteras Holmes durante el Gobierno de los Cien Días.
Autor(es): Enio Echezábal Acosta; Emilio Barreto Ramírez
Fecha de publicación: 01 de Noviembre de 2016

Resumen. Este artículo constituye una aproximación, desde la perspectiva de los estudios históricos en comunicación social, a la figura de Antonio Guiteras Holmes y su rol como Secretario de Gobernación durante el Gobierno de los Cien Días. Guiteras continúa siendo una personalidad política llena de matices y mitos, a quien le correspondió vivir la etapa más convulsa de la primera mitad del siglo XX cubano. De ahí que en la actualidad sea, desde la comunicación pública ejercida por la prensa burguesa cubana en el período 1933/1934, un referente para establecer no pocos paralelismos contextuales dentro del proceso de construcción simbólica en la esfera pública, sobre todo por su capacidad para ver y pensar una Cuba diferente a partir de un cambio total en las relaciones hacia y con los Estados Unidos de América.

Palabras clave: análisis de contenido cualitativo, estudios históricos, ideología, prensa burguesa, proceso de construcción simbólica.

Rutas teórico-metodológicas

Se ha tomado, como punto de partida, el discurso de tres publicaciones nacionales de amplio alcance: Diario de la Marina, El País y Bohemia, cuyas páginas fueron diseccionadas sobre todo en busca de marcadores ideológicos en aquellos artículos en donde se hiciera referencia a Guiteras. Para ello se empleó el método de análisis de contenido cualitativo, de acuerdo con el modelo planteado por el profesor español José Luis PiñuelRaigada[3]. Mediante la aplicación de este método, se pudieron establecer las principales características de cada medio, así como sus semejanzas y diferencias discursivas en torno a la figura en cuestión. Las tres publicaciones que constituyen la unidad de análisis fueron elegidas debido a que representan claros ejemplos del modelo de prensa burguesa establecido dentro del sistema mediático cubano en el período comprendido entre 1902 y 1958. Cada una de ellas, desde su propia política editorial y la subjetividad de sus redactores, aportó diferentes matices que enriquecieron el análisis realizado. Se trata, pues, de un estudio comunicológico y transversal-descriptivo, cuyo enfoque es de carácter cualitativo. El diseño es no experimental, desarrollado a partir de un estudio de casos múltiples.

A partir de la revisión bibliográfico-documental y las entrevistas a expertos, junto al análisis de contenido cualitativo, fue llevándose a cabo la investigación en un intento por escudriñar no solo el discurso y la figura, sino un lapso tan complejo como los años 30 del siglo XX cubano.

En el primer momento se hará referencia a los acápites de orden teórico-referencial, con un cierto énfasis tanto en los principales autores y tópicos consultados, como en el relato de la realidad nacional a partir del ascenso y caída del régimen machadista.

La ideología y lo simbólico. La República en crisis

El proceso de construcción simbólica de la ideología a nivel mediático sigue una serie de pautas que incluyen, inexorablemente dentro del proceso de creación de sentido, a las variables de orden económico, político, social y cultural. Es por ello que el vínculo entre prensa y poder puede entenderse, tomando como referente a Louis Althusser (1969), a la manera de una relación que busca regularmente el establecimiento de un ciclo mediante el cual se reproduzcan patrones que solidifiquen y recreen a nivel de conciencia el sometimiento de una clase respecto a otra.

Para Stuart Hall, “la ideología suministra el cemento de una formación social, preservando la unidad ideológica de todo el bloque social” (s/f, p. 238). La República burguesa que se instauró el 20 de mayo de 1902, forzada por la vocación militarista del entonces debutante imperio estadounidense, contaba ya con un sistema de medios que en gran medida seguía ese patrón. El discurso mediático burgués servía como legitimador y garante para un orden preestablecido de antemano.

Dentro del propio discurso se encuentra una serie de marcadores ideológicos que, según John B. Thompson (2006)[4], pueden entenderse como modos en que opera la ideología. Estos modus operandi se constituyen en la legitimación[5], la simulación[6], la unificación[7], la fragmentación[8] y la cosificación[9]. Utilizando las estrategias que componen cada uno de estos procedimientos, la prensa durante el período 1902-1958 se encargó de garantizar en su discurso una imagen de Cuba libre, cuyo vínculo con los norteamericanos era etiquetado como de nación amiga.

Hacia 1925 la Isla atravesaba una crisis estructural a la que de manera inevitable estaba condenada debido a las condiciones tanto del sistema económico (monoproductor y monoexportador), como el político: marcado por el bipartidismo pendular.

En aquel momento, las opciones para solucionar el conflicto pasaban por diferentes miradas, entre las que prevaleció aquella propuesta por las propias estructuras en el poder: la candidatura de Gerardo Machado y su posterior ascensión a la presidencia de la República. Si bien en un principio el programa machadista significó un alivio[10] a los problemas nacionales, a la larga no satisfizo las aspiraciones de varios grupos ni encontró soluciones permanentes. Sumado a esto, la degradación de la imagen pública del Presidente –quien convirtió su mandato en dictadura– daría inicio a una vorágine revolucionaria. La aparición y crecida vertiginosa de organizaciones como la FEU[11], la CNOC[12] y el Partido Comunista, fue muestra de las intenciones desde otros centros ideológicos de cambiar la situación nacional.

En medio de aquella situación tendría lugar la peor crisis económica conocida hasta ese momento por la humanidad: el crack del ’29. Condicionado el panorama nacional por semejante contingencia, se desencadenó un proceso continuo y ascendente de desequilibrio nacional, caracterizado por el surgimiento constante de nuevas alternativas a la crisis, entre las que destacó el ABC por la solidez de su programa y de su propuesta[13]. Otros hechos definitivos en el proceso de involución del régimen fueron la Huelga General de abril y la Tángana de septiembre de 1930, los cuales determinaron el punto de no retorno para el desplome del gobierno encabezado por el general Machado.

Con la nueva década, llegó también un nuevo Presidente a la Casa Blanca: Franklin Delano Roosevelt, quien propuso una nueva política, el New Deal, con la cual intentaba suavizar la visión violenta e interventora que esparcía la nación norteña a nivel continental. Entre 1931 y 1932 se pasa de la dispersión a la algarabía política. La tan ansiada revolución se prepara sin marcha atrás ni dilaciones. En Oriente, un joven farmacéutico de apellido Guiteras funda Unión Revolucionaria: un empeño tangible por aportar esfuerzos en pos del derrocamiento definitivo del régimen.

En 1933, con la situación al rojo vivo, Roosevelt envía un nuevo embajador, Benjamin Sumner Welles: enviado con la misión de actuar como mediador en el ambiente político cubano y encontrar una salida “pacífica” a todo el asunto. De todas formas, y pese a la ardua labor del enviado presidencial, la Revolución estalla.

Céspedes[14] toma el mando, y en menos de un mes es sustituido por el Golpe de los Sargentos, que instaura la Pentarquía. En medio del torbellino, el joven sargento taquígrafo Fulgencio Batista aprovecha para hacerse de un nombre. La Pentarquía dura poco, y el elegido para sustituirla es uno de sus miembros, el doctor Ramón Grau San Martín: notable profesor universitario y, a la sazón, un luchador antimachadista. Da comienzo entonces el Gobierno de los Cien Días.  

Para ese momento, Guiteras ya había alcanzado suficiente reputación por sus acciones en el Este del país en contra del Régimen, motivo por el cual es llamado para asumir la cartera de Gobernación[15]. A partir de ese instante será un hombre de la Revolución. Su labor como miembro del Gabinete Presidencial quedará marcada por una fuerte política social y el ataque constante a los mecanismos de dominación yanqui. Él será la figura política que busque el orden dentro del caos, y al mismo tiempo la cabeza visible de la izquierda revolucionaria.

Un Secretario en la prensa republicana

La visión de la prensa acerca del fenómeno de la Revolución de 1933, representado por el Gobierno Provisional de Grau San Martín, siempre flanqueado por las figuras de Fulgencio Batista, y sobre todo por la de Antonio Guiteras, representa una mirada ineludible en el momento de analizar y conocer la historia del siglo XX cubano.

Cada una de las publicaciones elegidas, ofreció desde su respectiva postura política y perfil editorial, consideraciones en torno a un hombre sencillo que ocupara la Secretaría de Gobernación, así como la de Guerra y Marina por un período de 127 días, por lo cual, además, sus pareceres fueron formándose y cambiando en la misma medida en que Guiteras revelaba su verdadera ideología.

Cien Días en la Marina

La centuria de existencia con la que ya contaba Diario de la Marina fue casi insuficiente para ayudarle a procesar semejante cambio. El primer Gobierno cubano y republicano, auténticamente revolucionario, surgía en Cuba el 10 de septiembre de 1933, y dejaba atrás el tránsito hacia la libertad que constituyeron la ocupación y la intervención norteamericanas a principios de siglo. No obstante, El Decano… [16] pareció estar dispuesto a asumir la cobertura de semejantes hechos dentro del marco nacional.

Al abordar la figura de Antonio Guiteras, Diario… mantuvo un orden estructural en sus páginas. La mayoría de los trabajos en donde se hallan referencias a su persona aparecen en la propia portada (alrededor de seis de cada diez), alternando con las páginas 2 y 8.

Los textos en los cuales se hace mención a Guiteras, aunque sea tangencialmente, fueron casi siempre notas informativas o reporteriles de corte escueto e impersonal, que aparecen firmadas en contadas ocasiones. Solo en la medida en que el Gabinete y el propio Gobierno van perdiendo fuelle y ceden parte del aprecio de Diario…, se observan esporádicos y señalados juicios de valor o cuestionamientos hacia sus miembros, entre los que está el mismo Tony.

A pesar del clima político y la gran importancia de un momento histórico como el que se vivió a partir de agosto de 1933 con la caída de Machado y los sucesivos cambios que desembocaron en el mandato de Grau,…la Marina nunca renunció a su línea de informaciones llena de elementos de poco impacto hacia lo social o lo político. Su basamento burgués dictaba un ritmo dentro del cual las “noticias” más inverosímiles podían parecer dignas de publicación.

La aparición de géneros diferentes para aludir al Secretario de Gobernación y Guerra y Marina, tales como la crónica, el reportaje, el comentario o el editorial, fue casi nula. A pesar de ello, en los pocos ejemplos que se pudieron encontrar se hallaron también marcadores simbólicos que evidenciaron las estrategias de construcción ideológica del discurso y sus características más representativas, como se ve en el siguiente ejemplo:

“Conspiración descubierta”

“Según las noticias que han llegado a Palacio, por personas que se precian de ser bien enteradas, aseguran que el Secretario de Gobernación y los cuerpos policiacos tienen los hilos de una vasta conspiración contra el actual Gobierno, a cuyo efecto se han estado reuniendo frecuentemente ex representantes liberales y populares del derrocado gobierno de Machado.

“En Palacio, los funcionarios que hemos interrogado no saben nada oficialmente y se tiene entendido allí que el Gobierno está en condiciones de sofocar cualquier intento de esa índole” (Diario de la Marina, 22 de noviembre, p. 8).

Los trabajos más completos estuvieron siempre colocados en la parte superior de cada página, conformados por titulares en altas y a página completa, que iban siempre complementados con bajantes y/o epígrafes.

En la medida en que fue avanzando el tiempo se hizo mayor la cantidad de trabajos en los que se hacía alusión explícita a Antonio Guiteras, y aunque no se puede afirmar que fueran abundantes en algún instante, sí se puede destacar el mes de noviembre, que coincide con el punto climático del Gobierno, precisamente el momento a partir del cual comienza de a poco a caer en picado.

La construcción simbólica de la ideología en Diario… estuvo marcada por su posición pro-española, además de que la percepción de la realidad podemos descubrirla hoy mediada por varios hechos del acontecer noticioso en los ámbitos nacional e internacional. Entre los sucesos determinantes se hallaba la crisis política visible en el panorama cubano incluso antes del ascenso de Machado, por lo cual ellos decidieron no arriesgar sus intereses políticos y económicos impulsando una propuesta gubernamental que jamás alcanzó el apoyo norteamericano, en aras de garantizar el tránsito hacia otro proyecto que devolviera al menos un estatus más acorde con la política tradicional republicana.

Se puede acotar, además, que los trabajos de opinión hallados sirvieron para evidenciar el empleo de modus operandi ideológicos como el de la legitimación, mediante la estrategia de la racionalización, así como las estrategias de la diferenciación y la expurgación del otro, parte del modus de la fragmentación.

Podemos citar varias formas que usó este medio para referirse a la figura de Guiteras durante todo el Gobierno del doctor Grau San Martín. Si bien al principio se valieron de esquemas más bien neutros, llamándole Secretario de Gobernación, doctor Guiteras, Secretario de la Guerra y otras combinaciones que seguían esta misma línea, hacia el final de lo que fuera el proyecto gubernativo encabezado por Grau, hablaban de él como el doctor Antonio Guiteras, máximo hacedor de entuertos del Gabinete de Grau.

Resulta bastante apreciable entonces la conversión discursiva que va teniendo lugar desde septiembre de 1933 hasta enero del siguiente año. Como consecuencia de ello, Guiteras pasa de ser un miembro clave del Gabinete, una ser una figura señalada como enemigo de la Revolución auténtica.

Lo que dijo El País

Al ser uno de los diarios de mayor relevancia en toda Cuba, conocido por un eslogan que lo catalogaba como el periódico con mayor circulación, El País tuvo en sus manos la responsabilidad de relatar a su gran público los sucesos que tomaron como punto de partida la Revolución del 4 de septiembre y el posterior establecimiento del Gobierno Provisional que tenía a Grau San Martín como su figura más alta.

Al abordar las realidades vinculadas exclusivamente a la personalidad política de Tony Guiteras, El País mantuvo su perfil regular, a partir de la publicación, casi siempre en portada, de todos los trabajos (solo 5 de 30 no se ubicaron en ese espacio) relacionados de alguna manera con el Secretario de Gobernación y Guerra y Marina. El estilo de este periódico resultaba diferente a otros de su época, pues cuando aparecía algún trabajo en primera plana, rara vez concluía ahí mismo, y solía tener su continuación en una o más páginas a lo largo de la edición.

Sin dudas el género más aludido fue la nota informativa o reporteril, que aparecía sin firma y era redactada regularmente sin mucha “sustancia”, pues su lenguaje tendía a ser sencillo y carente de matices valorativos hacia los asuntos que trataba.

Sus páginas estaban plagadas de informaciones desprovistas de relevancia real para el ámbito nacional y sus respectivas aristas, al punto de que en no pocas ocasiones costaba encontrar un trabajo periodístico serio entre la sobreabundancia propagandística y publicitaria, sin dejar de mencionar las noticias que involucraban actos violentos o desagradables, diseñadas para un grupo de lectores enajenados por el morbo.

Dentro de su estructura organizativa era normal encontrar largos titulares en altas, que buscaban dar preponderancia a los hechos más importantes (para los editores, claro), a los cuales se les insertaba una pequeña nota que decía en dónde continuaba la noticia. Las imágenes eran frecuentes, y estaban reservadas generalmente para la portada y la página 8.

Fue muy difícil encontrar trabajos de opinión o de corte interpretativo, por lo cual se complejizó también el hallazgo de matices o marcadores ideológicos. No obstante, la tibia bienvenida al Gobierno fue ganando significación, y a la vez las plumas fueron reflejando más consideraciones en torno al Gobierno y sus miembros.

Como ya se explicó, en el primer mes del mandato de Grau hubo muy pocos trabajos que se refirieran a Antonio Guiteras Holmes, y las menciones se remitieron a noticias o hechos sin demasiado impacto. Pero, eventualmente, su figura comenzaría a despertar sospechas en las páginas de El País, aunque estas se advierten desde la toma de posesión al frente de la cartera del Interior.

En el caso de la construcción simbólica de la ideología en las páginas de El País, no se aludió sobremanera a la visión de izquierda de Guiteras, sino que las críticas estuvieron más enfocadas en hallar fisuras en su función gobernativa y su posicionamiento ideológico, así como en resaltar las contradicciones en su proceder y las tensiones existentes entre él y Batista, dos de los líderes de la Revolución.

Entre los modus operandi ideológicos de los que se valió para hacerlo, se encuentran aproximaciones a la sustitución, componente de la simulación y también de la diferenciación (fragmentación).

El primer enfrentamiento directo del diario de mayor circulación con Antonio Guiteras estuvo motivado por los problemas surgidos de la rebaja del precio de los ómnibus por parte de la empresa Ómnibus de La Habana.

Véase el siguiente titular:

“Parece que se ha resucitado el trust[17] de las guaguas, como en los tiempos del odiado Pepito [Izquierdo] / Se ha forzado el trust que no logró organizar Pepito”.

Al nombrar a la figura del odiado Pepito[18], se intenta hacer un paralelismo entre esa figura y el propio Secretario, y aunque no llega a ser un ejemplo de la estrategia de sustitución, parte del patrón de la simulación, sí estamos en presencia de un claro intento por desacreditar a Guiteras. Sin embargo, nótese que en ningún momento se le declara culpable por los sucesos. Eso sería demasiado obvio. Ya en trabajos posteriores continuaría la polémica siguiendo el mismo patrón.

Miradas semanales

Una de las revistas de mayor abolengo dentro del panorama mediático cubano, dedicó al evento más significativo de toda la historia republicana un espacio preponderante, inundando sus páginas con trabajos dedicados a retratar los convulsos acontecimientos de la Revolución desencadenada en 1933.

Claro que este mismo interés no estuvo muy relacionado con cierto Secretario venido del Oriente, quien fue realmente muy difícil de encontrar entre los ríos de tinta que se dedicaron a las figuras más relevantes del Gobierno Provisional. A pesar de ellos, se detectó desde el inicio un posicionamiento casi nada afable.

“(…) Sintiéndose un tanto solitario en el embrollo de la cazuela de ajiaco criollo, el presidente Grau San Martín inició la confección de un Gabinete. Puso a un aduanero, José Barquín, como Secretario del Tesoro; a un obscuro y anónimo doctor, Antonio Guiteras, como Secretario de Gobernación; a un hijo del famoso descubridor del mosquito en la Fiebre Amarilla, Dr. Carlos J. Finlay, como Secretario de Sanidad e Instrucción Pública; a un rico arquitecto e ingeniero, Eduardo J. Chibás, que era uno de los hombres de Céspedes, como Secretario de Obras Públicas (…)” (Bohemia, 17 de septiembre, p. 53).

La representación no deja mucho espacio a la multiplicidad de lecturas. Una figura casi desconocida como Guiteras no podría haber esperado una bienvenida al estilo del Diario… o El País. El trabajo de Bohemia como cuestionadora de la realidad, si bien no era del agrado de algunos, sí intentaba hurgar con agudeza en los eventos y personajes de cierta relevancia dentro del ambiente doméstico. Esto parecería un echar a andar con el pie izquierdo, pero la realidad demostró luego que el ángulo con que se vio al doctor Antonio Guiteras Holmes no fue el que más le favoreció.

Bohemia, a diferencia del resto de las publicaciones analizadas, se valió de otro tipo de estrategia discursiva para aproximarse al Secretario de Gobernación. Como ya se expuso, no dedicó casi ningún espacio para referirse a él, al menos no en una etapa inicial. Solo hasta bien avanzado el Gobierno, y por ende puesta en tela de juicio su pertinencia, fue que se manifestó con más fuerza. Se valió fundamentalmente de trabajos de opinión, en los cuales utilizó varios recursos del lenguaje para expresar marcadores ideológicos y tomar parte en las miradas en torno al Gobierno y sus miembros.

Tomando como referente primordial el hecho de la política de izquierda del Secretario, elemento que les sirvió de asidero en muchos casos, sus redactores ironizaron con el fin de ridiculizar este posicionamiento, y lo hicieron mediante el uso repetido del recurso lingüístico de la nominalización, ejemplo del modo ideológico de la cosificación, técnica que busca enfocar la atención del receptor en ciertos temas en vez de otros, suprimiendo a los actores o agentes y representando los procesos como si no existiera un sujeto productor.

Aquí hay un ejemplo de ello, sacado de la sección Tángana, dedicada a la sátira política:

“La quitan o la dejan?

Guiteras, brillante farmacéutico que dirige la Secretaría de Gobernación, anunció en días pasados que la Ley Marcial sería derogada.

“Veinticuatro horas después el Coronel Batista, brillante taquígrafo que dirige el Estado Mayor, reunió a los jefes de los distritos militares, con objeto de aplicar los preceptos de la Ley Marcial, a los que meten bolas, a los que hacen correr y a los que catchean.

“En qué quedamos? Quitan la Ley Marcial? La hacen más dura y feroz?

“Sería conveniente que en este asunto de tanta trascendencia patriótica, la Farmacia y la Taquigrafía llegaran a un acuerdo” (Bohemia, 7 de enero, p. 50).

Aunque cuando menos a modo de sátira, incluso de astracanada, pudiera decirse, en este trabajo se acude a la crítica al colocarles a los dos el adjetivo brillante, que de forma irónica busca aludir a sus desaciertos durante el tiempo en que fueron parte del Gobierno Provisional. Pues si de brillanteces se trata, el texto entonces da entender que deberían dejar el Gobierno y dedicarse a la farmacia y a la taquigrafía, respectivamente.

En los textos que se muestran a continuación se aprecia además la mencionada y constante alusión al izquierdismo guiterista:

“Comadronas de izquierda

“Leemos esta estupefaciente información ginecológica que le da a cualquier honesto ciudadano ganas de dar a luz: Las comadronas de izquierda apoyan la huelga médica.

“Es de suponer, es ese caso, que las comadronas de derecha apoyan a los centros regionales. A parte de que eso de comadronas de izquierda debe ser un homenaje a Guiteras, que es un boticario zurdo” (Bohemia, 21 de enero, p. 51).

“Por qué no llamó a Guiteras?

“Dice un despacho cablegráfico: No logró conjurar el Príncipe Alberto la crisis en el gabinete belga.

“Ahí tienen ustedes una verdadera imprudencia del rey de Bélgica. Si este hubiera llamado a Guiteras para que le arreglara el pastel, seguramente el joven Ministro de las cataplasmas, se habría presentado acompañado de la infantería de marina que se encuentra en La Punta. Y con un pequeño viraje a la izquierda se habría quedado adherido al jamón auténtico hasta el 20 de mayo.

“La imprudencia es doble. Porque si Guiteras hubiera ido a Bélgica, por lo menos los indígenas habríamos tenido una satisfacción” (Bohemia, 21 de enero, p. 51).

Nótese cómo se refieren al Secretario de forma despectiva, llamándole boticario de las cataplasmas, boticario zurdo o boticario Guiteras, frases burlescas que buscan un objetivo bien definido: el descrédito absoluto de la figura política desde el ambiente mediático.

Se pone un acento en la frase viraje a la izquierda, con la cual se identifica a Guiteras, refrendando su posicionamiento de izquierda dentro del gobierno, para con ello aludir al terror que despertaba la amenaza comunista, precisamente uno de los motivos por los cuales su figura fue tan maltratada en las publicaciones periódicas de su época.

Conclusiones

La ideología y el análisis que sobre ella se haga siempre estarán relacionados con intereses particulares de individuos o grupos determinados, según John B. Thompson[19]. Esta relación está dada por la manera en la cual las formas simbólicas danzan al compás de los acordes generados por el poder. Explica las formas en que se dispone el significado para cambiar o mantener las relaciones de dominación. Claro está, esa percepción del concepto tuvo que transitar desde las percepciones marxistas críticas de la ideología hasta la noción gramsciana de hegemonía. En un intento por sistematizar la relación de la ideología con el propio discurso, también se incluyen las voces de Teun van Dijk, Valentín Voloshinov y Manuel Martín Serrano[20], para explicar además el papel de mediadora en la interpretación individual de la realidad.

El significado de las formas simbólicas en las sociedades contemporáneas y la mediación que ellas generan en los medios, fueron factores clave a la hora de establecer un análisis como el que giró en torno a Guiteras y la prensa republicana. El fenómeno, explicado por Thompson, fue la marca de partida para estudiar la relación prensa-poder en el marco del Gobierno de los Cien Días. Las diferentes publicaciones analizadas: Diario de la Marina, El País y Bohemia, fueron también actores principales en el juego político, y la visión del Secretario de Gobernación que aportaron, así como del resto del Gabinete, fue central para influir en las relaciones de dominación.  

El discurso periodístico de Diario…, El País y Bohemia, se vio condicionado por sus diferentes posicionamientos, y cada uno desde su propia identidad mediática tributó a crear percepciones en torno a la figura de Antonio Guiteras Holmes. Para ello se valieron de una serie de estrategias de construcción simbólica enfocadas en principio a generar gestos de simpatía hacia la Administración de Grau San Martín, pero eventualmente centradas en socavar la integridad del mismo, incluido Guiteras como uno de sus miembros más prominentes.

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[1] Enio Echezábal Acosta. Licenciado en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Periodista del diario Juventud Rebelde. Autor de la investigación Una Revolución en el papel. La figura de Antonio Guiteras Holmes durante el Gobierno de los Cien Días. La mirada de la prensa de su época.

[2] Emilio Barreto Ramírez. Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Profesor Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Periodista, investigador, ensayista y crítico. Autor del libro La Patria entre la Cruz y la Espada. Eticidad en el periodismo y el ensayo independentistas de Félix Varela. Tutor de la investigación Una Revolución en el papel. La figura de Antonio Guiteras Holmes durante el Gobierno de los Cien Días. La mirada de la prensa de su época.

[3] Catedrático de Teoría de la Comunicación en la Universidad Complutense de Madrid. Autor del ensayo Epistemología, metodología y técnicas del análisis de contenido.

[4] Ideología y cultura moderna. Tomos I y II. Editorial Universitaria Félix Varela, La Habana, 2006.

[5] Al decir de Max Weber, la legitimación se explica debido a que las relaciones de dominación se pueden establecer y sostener al representarse como legítimas, es decir, como justas y dignas de apoyo. Sus modus operandi son la racionalización, mediante la cual el creador de una forma simbólica construye una cadena de razonamientos con el fin de defender o justificar ciertas relaciones o instituciones sociales, en busca de persuadir a una audiencia determinada; la universalización, mediante la cual “los arreglos institucionales que sirven a los intereses de algunos individuos se representan como si sirvieran a los intereses de todos, y tales arreglos se consideran en principio abiertos a cualquiera que tenga la capacidad y la inclinación para triunfar dentro de ellos” (Thompson, 2006, p. 86). Otra estrategia es la narrativización, que se vale de reclamaciones insertas en historias que rememoran el pasado y que tratan al presente como parte de una tradición inmemorial y apreciada.

[6] La simulación se sustenta en el precepto de que las relaciones de poder pueden establecerse y sostenerse al ser ocultadas, negadas o disimuladas, o al representarse de forma que desvíen la atención de las relaciones o procesos existentes. Sus modus son la sustitución, forma de referirse a una persona con palabras que se usan comúnmente para referirse a otra, y la eufemización, forma en la cual se usan términos para redescribir y generar una visión positiva de ciertas personas o instituciones.

[7] Mediante la unificación “las relaciones de dominación se pueden establecer y sostener si se construye, en el plano simbólico, una forma de unidad que abarque a los individuos en una identidad colectiva, sin tomar en cuenta las diferencias y divisiones que puedan separarlos” (Thompson, 1993, p. 89). Sus formas son la estandarización y la simbolización de unidad. La primera consiste en adaptar las formas simbólicas a un marco estándar de referencia que se propone como base aceptable y común del intercambio simbólico. La segunda implica construir símbolos, unidad e identidad colectiva e identificación que se difunden dentro de un grupo o una pluralidad de grupos.

[8] La fragmentación consiste en mantener las relaciones de dominación, pero en vez de buscar unidad, la intención es la de separar a aquellos individuos o grupos que pudieran constituir un desafío serio para los grupos dominantes o desviar su atención hacia otro objetivo que se presenta como negativo. Una de las estrategias típicas de construcción simbólica de la fragmentación es la diferenciación, o forma de enfatizar las distinciones, diferencias y divisiones existentes entre los grupos de individuos, las características que los desunen e impiden que se conviertan en un desafío efectivo para las relaciones imperantes o en participantes activos del poder. La otra estrategia es la expurgación del otro, que consiste en construir, dentro o fuera del ámbito social, un enemigo que encarna toda una serie de factores negativos, ante el cual se impulsa a los individuos a eliminarlo o expurgarlo.

[9] Mediante el método de la cosificación se intentan establecer o sostener las relaciones de dominación, al representar un estado de cosas histórico y transitorio como si fuese permanente, natural e intemporal. Dos de sus formas de expresión son: la naturalización, en la que un estado de cosas que sea una creación social e histórica se trata como si fuera un suceso natural o el resultado inevitable de características naturales; y la eternalización, en la cual los fenómenos históricos son privados de su carácter histórico al ser retratados como permanentes, invariables y siempre recurrentes. Otra manera en la que puede manifestarse la ideología como cosificación es a través de varios recursos gramaticales y sintácticos, tales como la nominalización o la pasivisación, las cuales buscan dirigir el enfoque del receptor en ciertos temas en detrimento de otros; se suprimen a los actores o agentes y se representan los procesos como si ocurrieran en ausencia de un sujeto productor.

[10] La intencionalidad de Gerardo Machado descansaba en un intenso plan de obras públicas que garantizara puestos de trabajo y abundantes inversiones. Como parte del mismo se construyeron la Carretera Central y el Capitolio Nacional.

[11] Federación Estudiantil Universitaria.

[12] Confederación Nacional Obrera de Cuba.

[13] El proyecto de país del ABC fue catalogado por Lionel Soto como “el primer conjunto de ideas hilvanadas acerca de las posibles soluciones a la crisis nacional en el campo oposicionista general; y causó un cierto impacto de seriedad en capas numerosas del activo oposicionista medio y pequeñoburgués” (La Revolución de 1933: un momento trascendental en la continuidad revolucionaria de José Martí, 1995, p. 134).

[14] Carlos Manuel de Céspedes y Quesada (1871-1939). Hijo de Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, patricio fundador de la nacionalidad cubana, quien pasó a la historia como el Padre de la Patria, y de Ana de Quesada.

[15] Lo que hoy se entendería como Ministerio del Interior.

[16] Diario de la Marina era conocido con el apelativo de El Decano de la Prensa en Cuba

[17] Del inglés, significa confianza. En economía, el término trust define la situación en que varias empresas que producen los mismos bienes se unen para formar una sola, con el fin de controlar un sector económico y ejercer en lo posible el poder del monopolio. Este control puede ser practicado de forma horizontal, cuando las empresas producen los mismos bienes o prestan los mismos servicios; o de forma vertical, cuando las empresas del grupo efectúan actividades complementarias.

[18] Capitán José Izquierdo Juliá, repudiado dirigente del machadato, quien al frente del Distrito Central impulsó varios trust como el de la carne y el de los ómnibus.

[19] Idem. Ob.Cit.

[20] Catedrático de Teoría de la Comunicación en la Universidad Complutense de Madrid.

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