Revista Cubana de Filosofía. Edición Digital
No. 29. Noviembre - Junio 2017. ISSN: 1817-0137


 
 

A debate

Título: Las competencias básicas en los directores de la educación primaria para dirigir el aprendizaje
Autor(es): Leopoldina Valdés García
Fecha de publicación: 01 de Noviembre de 2016

Resumen

El desempeño del director de primaria, analizado desde la perspectiva de las competencias, es la temática que se aborda en este trabajo. Se tiene en cuenta que el concepto de competencia es utilizado desde hace tiempo en el campo de la formación profesional, lo cual se abre camino, poco a poco, en todo el sistema educativo y en los procesos de formación continua, donde la gestión por competencias se ha convertido en un modelo integrador y orientador de las diferentes políticas de recursos humanos. No obstante en Cuba se ha investigado poco el tema de las competencias en el director escolar.

Nada impide pensar en el desarrollo de competencias básicas en el director para realizar su función de dirección. Como sea, no podemos dejar de destacar que detrás de este concepto hay toda una teoría psicopedagógica que pone énfasis en el desarrollo de capacidades más que en la simple asimilación de contenidos.

Las consideraciones anteriores nos introducen en un tema actual y no exento de polémica, pero presente en los sistemas educativos. En nuestro caso, la revisión se relaciona con la función directiva del director de primaria y trata de profundizar en su significado respecto a la propia función directiva y a aspectos propios de su desarrollo profesional, en este caso el desarrollo de competencias básicas que le permitan un desempeño eficiente en la dirección del aprendizaje.

Palabras claves: Competencias, competencias básicas, aprendizaje, directores

Abstract:

The primary school director performance, analyzed from the perspective of skills, is the subject addressed in this work. It takes into account that the concept of competition is long used in the field of vocational training, which makes its way slowly, throughout the education system and the processes of continuous training where competency management it has become an integrative model and guide of the different human resources policies. However in Cuba little research has been the subject of skills in the school principal, or scool director.

Nothing prevents thinking about the development of core competencies in the manager to perform its function of direction. Anyway, we can not overemphasize that behind this concept there is a whole psychology theory that emphasizes skills development rather than simple assimilation of contents.

The above considerations take us into a current and not uncontroversial issue but present in education systems. In our case, the review is related to the leadership role of the director of primary and tries to deepen its meaning regarding the management function itself and specific aspects of their professional development, in this case the development of basic skills that enable performance efficient in the direction of learning.


Keywords: competencies, core competencies, learning, directors

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Actualmente existen muchas publicaciones que incluyen el término competencias, por lo que resulta novedoso y acuñado hace relativamente poco tiempo en la educación (Y. Argudín, 2000), refleja un afán integrador porque resulta un conjunto holístico que emerge de la práctica (L. Álvarez, 2000) y no es privativo de la educación, pues fue objeto de atención primero en la gestión de recursos humanos como respuesta a la formación laboral y a la selección de personal (M. Gallego, 2000).

En la literatura revisada aparecen como elementos que contribuyen a su definición los siguientes:

  • - Conjunto de comportamientos sociales, afectivos y habilidades cognoscitivas que permiten llevar a cabo adecuadamente un desempeño, actividad o tarea.
  • - Poseen un componente actitudinal que incluye lo afectivo, lo cognitivo y lo comportamental.
  • - Se manifiestan en el desempeño que constituye la manifestación externa de las competencias.
  • - Constituyen el producto final del proceso educativo.
  • - Desempeño diferenciador y exitoso.
  • - Carácter individual.
  • - Se convierten en un elemento que determina la calidad del desempeño profesional.
  • - Contienen una dinámica y compleja combinación de atributos (conocimientos habilidades y valores).
  • - Resulta un concepto clave en el desempeño competente de acuerdo con la ética profesional, con los valores y el contexto donde se manifiesta.
  • Por tanto, las competencias pueden ser definidas como aquellas cualidades de la personalidad que permiten la autorregulación de la conducta del sujeto a partir de la integración de los conocimientos científicos, las habilidades y las capacidades vinculadas con el ejercicio de una profesión, así como de los motivos, sentimientos, necesidades yvalores asociados a ella que permiten, facilitan y promueven un desempeño profesional.

En el trabajo Castellanos B. et. al., (2003), los autores, exponen sus valoraciones sobre la emergencia de las competencias en los marcos del debate acerca de la calidad de la educación. Examinan diferentes perspectivas actuales del tema en dependencia de los enfoques centrados en la competitividad, en la nueva ciudadanía, reduccionistas/conductistas, integradores/contextualistas, hasta dar una propia definición de competencia como:

 (…) una configuración psicológica que integra diversos componentes cognitivos, metacognitivos, motivacionales y cualidades de personalidad en estrecha unidad funcional, autorregulando el desempeño real y eficiente en una esfera específica de la actividad, en correspondencia con el modelo de desempeño deseable socialmente construido en un contexto histórico concreto. (Castellanos B. et. al., 2003, p. 16).

Se asume esta definición debido a que establece la integración de determinados componentes:

Componentes cognitivos:

  • Sistema de conocimientos: dominio de un amplio volumen de conocimientos. (Saber).
  • Sistema de acciones: incluye habilidades, procedimientos y estrategias necesarias para cumplimentar tareas. (Saber hacer).

Componentes metacognitivos: se manifiestan en el grado de apreciación que cada sujeto desarrolla con respecto a la medida en que se apropia del conocimiento científico. Entre las funciones de la metacognición se encuentran:

  • Regulación.
  • Control de la actividad mental.
  • Planificar la actividad.
  • Observar o supervisar su eficacia.
  • Comprobar y evaluar sus resultados.
  •  Producir acciones correctoras si es necesario. (Jiménez H., López C. M., 2010, p. 22).

Componentes motivacionales: representados en los intereses, impulsos y las razones que determinan al individuo a realizar una tarea.

Todos ellos en una estrecha relación orgánica y puestos en función de lograr un desempeño óptimo en una determinada actividad, en contextos históricamente concretos; cualidades que deben caracterizar la conducta del profesional.

Una de las actuales polémicas es, precisamente, el tratar de conceptualizar las competencias en términos de capacidades, al respecto se pueden citar las siguientes palabras, con las cuales se coincide plenamente:

 (…) un elemento que apunta a la distinción entre las capacidades y las competencias consiste en que en ambos casos se expresa de forma diferente la dialéctica de lo potencial y lo real: si la capacidad es potencialidad que puede llegar o no a convertirse en realidad y actualizarse, la competencia es realidad actualizada y se manifiesta en un comportamiento concreto, en la acción. (Castellanos B. et. al., 2003, p. 13).

Para la introducción de las competencias en los marcos de la actividad pedagógica de dirección, se hace necesario tener presente que las competencias definen el ejercicio eficaz de las capacidades que permiten el desempeño de una ocupación, respecto a los niveles requeridos en el empleo. Es algo más que el conocimiento técnico que hace referencia al saber y al saber – hacer”. (Metodología para la ordenación de la formación educacional de gestión de formación ocupacional, Madrid, 1995) (INEM))

Este concepto engloba no solo las capacidades requeridas para el ejercicio de una actividad profesional, sino también un conjunto de comportamientos, facultad de análisis, toma de decisiones y transmisión de información.

La habilidad es el saber hacer, es el dominio por parte del sujeto de las operaciones que se manifiestan desde un saber hacer elemental hasta alcanzar un alto grado de perfección y una gran destreza en la realización de estas operaciones. La misma es el resultado de la sistematización de las acciones subordinadas a un fin consciente; por eso lleva implícito en su formación el entrenamiento para su refuerzo y perfeccionamiento. (Ferrer M.T.,2002, p,56)

El desarrollo de las habilidades directivas debe sustentarse en la experiencia, pero, también, en una sólida formación académica y de educación continua que le permita incorporar nuevas tecnologías, estrategias, políticas, normas y procedimientos organizacionales.

El desarrollo de actitudes adecuadas requiere un proceso de formación que capacite al director para anticipar las consecuencias de sus acciones y omisiones.

Los conocimientos, actitudes, aptitudes y habilidades no se desarrollan de manera aislada sino que interactúan dinámicamente en la formación de las competencias sobre la base de las características innatas de cada persona.

El director en su desempeño profesional debe demostrar ser capaz de dirigir el proceso educativo en los diferentes contextos de actuación, donde se manifiestan sus conocimientos, su motivación profesional, sus compromisos ideológicos y morales con la profesión, entre otros aspectos que la personalizan.

Analizando todas las definiciones expuestas por los autores sobre el término competencia, vemos como estas permiten integrar las formaciones de carácter cognitivos, como las capacidades y las habilidades y otras de carácter motivacional para explicar el funcionamiento exitoso de la personalidad en un contexto dado.

La competencia permite al directivo desarrollar determinadas actividades, aquellas para las que ha sido formado, de manera exitosa, por lo que su formación implica un proceso constante de desarrollo de niveles de competencia.

El término competencia, tiene un sentido muy dinámico, se activan mecanismos, procesos, recursos personológicos que regulan la actuación del directivo en situaciones concretas y terminan con una actuación eficiente en ellas.

Valiente Sandó, considera que la competencia se expresa mediante las cualidades del profesional que lo hacen apto, y expresan su pertinencia para el desempeño exitoso de determinadas funciones, tareas, roles que son propios de la interacción con el objeto de su profesión. Establece la relación entre profesionalidad y competencia y fundamenta la organización y funcionamiento sistémico del conjunto de competencias que hacen posible el “Saber”, “Saber hacer” y “Saber ser” en el sujeto donde se conjuguen armónicamente tributando al desempeño profesional.

Las competencias tienen que estar contextualizadas y regulan el desempeño real del director, se refieren a un contexto específico de actuación.

Del análisis hasta aquí realizado las investigadoras consideran que los conocimientos no son suficientes para la obtención de buenos resultados, justamente en las competencias se ponen de manifiesto la integración de conocimientos, experiencias, capacidades, habilidades, actitudes y aptitudes descritas en términos relacionados con el comportamiento para la formación y desarrollo de un director, de esta manera es preciso destacar que el desarrollo de las competencias es un proceso gradual en el que se alcanzan niveles o estadios en el período de la formación, continúan desarrollándose en la práctica del ejercicio de la profesión y con la superación permanente del profesional, en este caso del director de escuela.

Las competencias básicas, también llamadas a nivel europeo competencias clave, representan un grupo de conocimientos, habilidades y actitudes, valores éticos, y emociones, transferibles y multifuncionales. Son competencias que toda persona necesita para su desarrollo y satisfacción personal, integración y empleo.

En este trabajo se consideran las que se deben haber desarrollado en el proceso de formación inicial del director como docente- tanto las adquiridas en sus estudios previos como las adquiridas de manera no formal, ya sea por su experiencia en el aula o por su propia autopreparación- por lo que deben contribuir a transformar el concepto tradicional de enseñanza basado en la adquisición de conocimientos, en un concepto moderno de aprendizaje basado en la capacidad de resolver situaciones a lo largo de la vida.

Jiménez (2006), sobre el origen de las competencias afirma: "Desde los años 90, la Unión Europea, entre otros organismos internacionales, han venido promoviendo proyectos y estudios sobre el aprendizaje basado en competencias que han ido dando luz a trabajos y publicaciones relevantes (…) hoy día el debate sobre las competencias básicas y los criterios para su selección y evaluación centran la atención de los pedagogos y educadores, además de la de los responsables de política educativa".

Así pues, las competencias básicas surgen de directrices europeas que mantienen que todos los países deben fomentar su adquisición.

La Comisión Europea de Educación ha establecido unas competencias clave o destrezas básicas necesarias para el aprendizaje de las personas a lo largo de la vida y ha animado a los estados miembros a dirigir sus políticas educativas en esta dirección.

El término “básica” significa que debe estar al alcance de todos los sujetos implicados, en este caso de todos los directores, pues tienen como características las siguientes: incluyen los conocimientos teóricos, las habilidades o conocimientos prácticos y las actitudes o compromisos personales, suponen la capacidad de usar funcionalmente los conocimientos y habilidades en contextos diferentes e implican comprensión, reflexión y discernimiento, constituyen unos “mínimos” que proporcionan al director los principales aspectos en los que es preciso centrar esfuerzos, van más allá del “saber” y del “saber hacer o aplicar”, pues también conllevan el “saber ser o estar”(actuar responsablemente).

Competencia básica, según De Ketele (1996), la competencia básica es una competencia estrictamente necesaria para poder realizar, con éxito, futuros aprendizajes importantes (De Ketele, 1996 p. 22). Esta competencia debe ser necesariamente lograda para poder asumir sin problema otros aprendizajes nuevos (Roegiers, 2001, p. 74).

Los dos autores se refieren también a las competencias de perfeccionamiento que constituyen una extensión de las competencias básicas y, en un momento avanzado de la formación, podrán ser consideradas como competencias básicas.

En el Foro Mundial sobre la Educación de Dakar (2000) se reafirma que toda persona —niño, adolescente o adulto—tiene el derecho de beneficiarse de una formación concebida para responder a sus necesidades educativas fundamentales, en el sentido más amplio y más completo del término, una formación que incluya aprender para saber, para hacer, para vivir y para ser, reafirmación que es considerada por la autora, pues incluye a los directores de las instituciones escolares, en este caso a los de la educación primaria.

Según DeSeCo, se deben tener en cuenta tres criterios para seleccionar una competencia como clave o esencial: que contribuya a obtener resultados de alto valor personal y social, que sean aplicables a un amplio abanico de contextos y ámbitos relevantes, que sean importantes para todas las personas para superar con éxito las exigencias complejas.

DeSeCo define las competencias básicas como conjunto complejo de conocimientos, habilidades, actitudes, valores, emociones y motivaciones que cada individuo o cada grupo pone en acción en un contexto concreto para hacer frente a las demandas peculiares de cada situación. Así, se consideran competencias fundamentales aquellas competencias imprescindibles que necesitan todos los seres humanos para hacer frente a las exigencias de los diferentes contextos de su vida como ciudadanos.

En este estudio, se asume la definición que de las competencias realiza el informe DeSeCo (2002) para las competencias básicas que los individuos deben adquirir. “Capacidad de responder a las demandas complejas y llevar a cabo las tareas de forma adecuada. Supone una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamientos que se movilizan conjuntamente para lograr una actuación eficaz” (DeSeCo, 2002).

Así entendemos por competencia de la dirección escolar las habilidades prácticas, los conocimientos adquiridos, la motivación, los valores éticos, las actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento de un director, que se ponen en marcha, se movilizan, se activan conscientemente para resolver situaciones, enfrentarse a problemas, dar soluciones y conseguir resultados eficaces en la dirección de la institución escolar.

Consideramos que adquirir una competencia ayuda al director a desenvolverse ante unas determinadas tareas, actividades o exigencias profesionales referidas al ejercicio de la dirección escolar. Es algo aprendido, una disposición y preparación que debe usarse, para responder a demandas concretas y resolverlas con eficacia. Toda competencia incluye el saber, saber hacer y voluntad de hacer.

La práctica laboral y la amplia experiencia de las autoras como directivos en la educación primaria, sobre todo, como directoras de escuelas de este nivel y metodólogas, consideran que el trabajo se debe centrar en el desarrollo de competencias básicas, más que en otros tipos de ellas, como las particulares, al considerar que un director de la educación primaria no siempre posee las conocimientos y habilidades profesionales y de dirección, que debió desarrollar en su formación previa, como por ejemplo, las relacionadas con el dominio de contenido y de la didáctica de las diferentes asignaturas, habilidades para organizar, planificar, hacer análisis, reflexionar, tomar decisiones y resolver problemas, saber comunicarse, entre otras, y el claustro de docentes de estos centros es cada vez más heterogéneo en su preparación.

Así, para asegurar una gestión escolar efectiva y de calidad, el director del centro de primaria no puede dejar de lado el aspecto pedagógico en su quehacer. Sin embargo, los directores invierten la mayor parte de su tiempo en funciones administrativas, lo que los lleva a restringir su quehacer pedagógico

El director incide en el rendimiento de los estudiantes en tanto contribuya a desarrollar entornos de aprendizaje para los profesores, estimule una comunicación fluida con ellos, los supervise constantemente, comparta con ellos la toma de decisiones, los motive y aliente sus capacidades; de esta manera mejoraría el desempeño de los profesores en el aula, lo cual implicaría mejoras en el rendimiento de los estudiantes (Bossert, Dwyer, Rowan y Lee 1982; Halverson, Grigg, Prichett y Thomas 2007; Louis, Dretzke y Wahlstrom 2010). En la misma línea, Hallinger y Heck (1998) mencionan que los tipos de mecanismos que utilice el director para dirigir el aprendizaje—tanto los directos como los indirectos, que se ejercen sobre los docentes, y que después se transmiten a los alumnos— influyen en el rendimiento de estos últimos.

En el contexto latinoamericano, estudios realizados por Unicef y el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) evidencian el papel de la gestión institucional y pedagógica en el logro de escuelas de calidad con resultados destacables, muy a pesar de las condiciones de pobreza en las que estas se encuentran (Unicef 2004, Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación 2002). Estas escuelas se caracterizan por presentar una gestión institucional centrada en lo pedagógico; el eje de su acción es el aprendizaje de los alumnos. Ante esto, la Investigación Iberoamericana sobre Eficacia Escolar también destaca el papel de la dirección escolar como un factor clave para conseguir y mantener escuelas eficaces (Murillo 2007).

En América Latina, los resultados obtenidos por el estudio de factores asociados al logro cognitivo a partir de los resultados de los estudiantes en el SERCE evidencian la influencia predominante de variables de proceso, como el clima escolar y la gestión del director. Así, cuando las tareas del director se orientan por el liderazgo pedagógico y la promoción de los aprendizajes en la escuela, su actividad tiene un impacto positivo sobre el rendimiento académico de los estudiantes (Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación 2010).

Por tanto, para que el director pueda dirigir con eficiencia el aprendizaje debe poseer competencias básicas relacionadas con los conocimientos técnicos, habilidades o conocimientos prácticos y actitudes o compromisos personales, integrados en su actuar.

Teniendo en cuenta lo expresado anteriormente se determinan tres competencias básicas para el director de la educación primaria

Competencia pedagógica, Se concreta en las capacidades del director de usar funcionalmente sus conocimientos relacionados con la profesión de pedagogo. Incluye las competencias para realizar el trabajo docente, metodológico, investigativo y comunitario.

Esta competencia básica resulta de la interacción e integración dialéctica de un conjunto de cualidades que expresan la posesión de conocimientos, habilidades, hábitos, capacidades y experiencias referidos a los múltiples campos del conocimiento que convergen para el desarrollo de su actividad pedagógica de dirección y que el director debe mostrar en su desempeño profesional. La referida competencia está formada por:

Habilidades en su desempeño pedagógico como docente, en particular en lo concerniente a la dirección del aprendizaje de sus alumnos.

Conocimientos básicos de los fundamentos del proceso pedagógico de la educación primaria, en particular de los relacionados con las concepciones sobre el aprendizaje, la organización escolar, la formación integral del niño (a) y el currículo.

El dominio del currículo incluye el currículo general y escolar. Esto significa conocer el currículo y las implicaciones en las prácticas de enseñanza, evaluación y organización escolar, para ello debe ser capaz de crear ambientes de aprendizaje, concebido como el espacio en el que los estudiantes interactúan, bajo condiciones y circunstancias físicas, humanas, sociales y culturales propicias, para generar experiencias de aprendizaje significativo y con sentido, ya sea en actividades complementarias, proyectos, entre otras, encaminada a la construcción y apropiación de un saber.

Capacidad para el empleo efectivo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en función del aprendizaje.

Capacidad para diseñar, organizar, y ejecutar el diagnóstico integral de los alumnos de su centro, interpretar sus resultados y determinar las regularidades para proyectar las estrategias educativas correspondientes.

Capacidad para conducir el trabajo metodológico. Esta capacidad representa un aspecto medular en el espacio de acción del director. Significa que debe saber los elementos necesarios (diagnóstico de docentes y alumnos) para desarrollar la preparación científico– metodológica de los docentes con respecto a la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje, considerando el conocimiento del plan y programas de estudio que le permita el análisis integral e interdisciplinario de los contenidos, el desarrollo de estrategias didácticas, la generación de climas propicios para el aprendizaje, así como los resultados de los alumnos en conocimientos, desarrollo de habilidades cognitivas y actitudes.

Capacidad para diseñar estrategias y proyectos educativos de centro y de grupo- que articulen los procesos de organización, enseñanza y aprendizaje.

Capacidad para diseñar y poner en marcha acciones correctivas o de mejoramiento del trabajo docente y aprovechar el trabajo de buenos maestros (potenciar las “buenas prácticas”) para mejorar el desempeño y los resultados de la escuela, según se trate de casos individuales o problemas generales o comunes: problematizar, persuadir con evidencias y fundamentos técnicos, sugerir acciones de estudio o de experimentación pedagógica.

Capacidad para observar, interpretar evidencias (productos o hechos) y valorar el trabajo docente con el fin de identificar deficiencias y prácticas inadecuadas en la dirección del aprendizaje, a partir de la conducción del trabajo colegiado, el manejo de conflictos, la participación de los agentesy agencias educativas.

Competencia para la planificación del trabajo, comprende los conocimientos sobre los documentos que rigen la planificación del trabajo. Esta competencia básica está formada por la capacidad para analizar e interpretar la información de los resultados de las diferentes etapas del curso, dados por diferentes vías que pueden ser los balances del trabajo, resultados de aprendizaje de los escolares en comprobaciones de conocimientos, levantamientos, estudio del aprendizaje, así como los resultados de promoción de los diferentes períodos lectivos del curso.

 Capacidad para determinar prioridades a partir de los problemas y causas detectadas y poder diseñar tareas que dirección en el sistema de trabajo de la escuela, de conjunto con su colectivo laboral, a partir del trabajo cooperado en equipo, las que luego debe ser capaz de materializarlas en el plan anual, mensual e individual en función de la dirección del aprendizaje escolar.

Competencia para la actualización profesional permanente

Esta competencia comprende la actitud abierta y crítica ante los cambios que se producen en la primaria. Estar dispuesto y tener compromiso personal hacia el aprendizaje continuo y a la actualización permanente sobre los fundamentos teóricos y metodológicos básicos para el perfeccionamiento de la educación.

Actitud abierta a la investigación para aprovechar al máximo las posibilidades didácticas de los apoyos que proporcionan las TIC.
Actuar con eficiencia, reaccionando con rapidez ante situaciones siempre nuevas, con imaginación y creatividad, que le aporten a su desarrollo.

BIBLIOGRAFÍA

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