Revista Cubana de Filosofía. Edición Digital
No. 29. Noviembre - Junio 2017. ISSN: 1817-0137


 
 

A debate

Título: Lo comunitario como cualidad de la participación ciudadana en Ecuador
Autor(es): Beatriz Rojas Jaramillo
Fecha de publicación: 01 de Noviembre de 2016

Resumen:

Lo comunitario como ámbito y cualidad del desarrollo ha sido abordado de forma amplia y específicamente desde la última década del siglo XX y en lo que va de siglo XXI.  Aun cuando su comprensión y tratamiento práctico ha estado más apegado a lo taxonómico, a lo espacial[2], cada vez han ido creciendo la cantidad de autores que asumen su esencia relacional, vinculante, de interacción humana, especialmente relacionándolas con la justicia social y la emancipación humana[3].

El objeto de este artículo es la relación de lo comunitario como cualidad con participación ciudadana a nivel público, y el propósito es ofrecer elementos de análisis que contribuyan a fortalecer la participación ciudadana en un marco de derechos, para lograr mayor protagonismo de la ciudadanía en la identificación, gestión decisoria, control y evaluación del proceso de satisfacción de sus necesidades para alcanzar más justicia social y emancipación humana.

Palabras clave: Cualidad comunitaria, participación ciudadana, estrategias comunitarias.


Desarrollo:

Conceptualmente el autodesarrollo comunitario se asume como el proceso de implicación individual y colectiva en la identificación de necesidades y construcción solidaria de vías para su satisfacción expresado en un desarrollo integral del ser humano y su contexto, donde el involucramiento consciente y cooperado es prioridad y se expresa en proyectos de transformación viables, para lo que es necesario contar con determinadas condiciones.

Entendido así,  se asume en esta reflexión el valor de la conciencia crítica, la participación consciente, la cooperación y los proyectos de transformación individuales y colectivos como los epistemas básicos de lo comunitario ( Rivero, R; 2010)[4]. Estos elementos son de vital importancia para el desarrollo de la participación ciudadana.

Acerca del desarrollo comunitario existe una amplia y diversa producción científica, pero para el presente estudio se asumió la concepción de autodesarrollo comunitario, propuesta por investigadores (as) del Centro de Estudios Comunitarios de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Estas y otras investigaciones relacionadas con el referido paradigma permiten comprender qué es lo comunitario, su origen, cuáles son sus fines, sus condicionamientos, cómo trabajar la consecución de sus objetivos, quiénes  deben implicarse en ello y el papel que corresponde a los profesionales.

Estos resultados sirvieron de orientación esencial para el desarrollo del presente estudio. Se erigieron en base teórica y metodológica para comprender la realidad ecuatoriana, el grado de presencia en ella de lo comunitario, especialmente en la concepción e implementación de la participación ciudadana como derecho constitucional.

La actual Constitución Ecuatoriana reconoce lo comunitario como uno de los principios fundamentales en que debe sustentarse la participación ciudadana como derecho constitucional. Ella, con un enfoque humano, de género; sustentada en principios de equidad y solidaridad, es considerada por algunos analistas del derecho como una de las Constituciones más avanzadas. El reto de su implementación radica esencialmente en que las autoridades de acuerdo a lo que manda la misma Constitución creen las condiciones necesarias para su cumplimiento y que la ciudadanía cada vez más comprenda su papel en la aplicación de la misma.

Hay múltiples contradicciones en las localidades que se manifiestan en malestares sociales graves que afectan el ejercicio de la libertad de los ciudadanos, como es el caso neurálgico en la actualidad de la lucha de subsistencia por la vida de los vendedores ambulantes que salen con sus productos agrícolas de las localidades a vender en la ciudad. El autoritarismo de las autoridades de turno no da solución a estos problemas sociales latentes y que involucran a la mayoría de los habitantes de las localidades parroquiales siendo estas las más vulnerables en la división territorial.

La ciudadanía no logra valorar suficientemente la importancia de la participación ciudadana como derecho constitucional para su bienestar y desarrollo, como una alternativa de solución a los problemas sociales que laceran su existencia y profundizan aún más las desigualdades e injusticias sociales, lo que se traduce en el grado avanzado de subordinación humana de estos grupos vulnerables.

Contradictoriamente, la ciudadanía tiene los mecanismos desde lo jurídico establecidos en la Constitución, a decir: código orgánico de ordenamiento territorial autonomía y descentralización, la ley orgánica de participación ciudadana, las audiencias públicas, los cabildos populares, la silla vacía,  las veedurías, los observatorios, los consejos consultivos, la consulta previa; vías todas que permiten plantear, dialogar, llegar a acuerdos, gestionar desde estas instancias, en la diversidad de  asambleas, de forma individual o colectiva, de manera protagónica, en procesos de diálogo, de concertación y plantear la normativa necesaria para las posibles soluciones a sus problemas y sin embargo, no logra en la medida necesaria ejercer este derecho en beneficio propio y de la colectividad, lo que trae como consecuencia altos niveles de enajenación social.

Esta gran masa social que en muchos de los casos vive en situación de vulnerabilidad, con frecuencia no está representada  en las decisiones del gobierno autónomo descentralizado, lo que se manifiesta frecuentemente en malas relaciones de los ciudadanos con las autoridades locales de turno. Se ha perdido el interés por la organización social de base y como consecuencia, la participación ciudadana como derecho constitucional no logra su nivel constitucional, por no estar creadas las condiciones necesarias, objetivas y subjetivas para su materialización.

Veamos algunas de las contradicciones están a la vista y en la base de esta problemática social:

·        El gobierno de la revolución ciudadana no logra articular esfuerzos y  poner en funcionamiento vías, medios, mecanismos que propicien suficientemente convertir en voluntad política los intereses y necesidades de una parte importante de la población.

·        La coexistencia de intereses económicos contradictorios, contrapuestos entre sí, dentro de las fuerzas políticas y gubernamentales que ejercen el poder o luchan por él, tanto a nivel nacional como de localidades, lo que influye en las características de la hegemonía y motivaciones para la participación ciudadana como derecho constitucional.

·        La presencia de intereses ideológicos contrapuestos entre gobernantes y actores sociales en general a nivel nacional y local, lo que se expresa en desorientación axiológica de la ciudadanía y afectar la participación ciudadana como derecho constitucional.

·        La falta de preparación de gobernantes y otros actores sociales para promover la participación ciudadana como derecho constitucional desde enfoques más humanos y no positivistas.

·        La existencia por siglos de una cultura fragmentaria, opresora, asistencialista, de injusticia social, que vivimos los ecuatorianos, y que deviene de épocas remotas, desde la llegada de los españoles a nuestra patria. Basta dar una mirada a la primera Constitución del año 1830, luego de la época colonial, donde textualmente en su Título 8, al referirse a los derechos civiles y garantías, en su artículo 68, dice: “este congreso constituyente nombra a los venerables curas párrocos por tutores y padres naturales de los indígenas, excitando su ministerio  de caridad en favor de esta clase inocente, abyecta y miserable”. Los dueños absolutos de todo el territorio ecuatoriano, el pueblo incaico, los Shirys y en la provincia de Loja, los Paltas, los Saraguro, entre otras culturas dueñas de todo su territorio, pasaron a ser miserables, de acuerdo a esta clase burguesa, que se infiltró en la sociedad ecuatoriana, que se apoderó de todos los medios de producción y de la fuerza de trabajo, dejando  a las grandes mayorías, como única vía de subsistencia, la ayuda, el asistencialismo, el paternalismo desde el gobierno que representaba a la clase burguesa, en el país.

·        Esto ha generado a través de la dialéctica del devenir histórico, falta de credibilidad en los gobernantes que supuestamente representaban al pueblo.

·        La baja instrucción de una gran parte de la población, unido a las carencias materiales y situación de pobreza en que vive, no estimula el activismo sociopolítico.

·        La formalidad en la implementación de la participación ciudadana, lo que se manifiesta en los datos evaluativos del Plan del Buen Vivir, datos del censo del año 2010 realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, así como en los datos manejados en los planes de desarrollo y ordenamiento territorial y planes parroquiales de desarrollo, donde se lee diversidad de datos cuantitativos, las características de la democracia representativa local, fotografías de las reuniones de las localidades, plantilla de firmas, tiempo de duración de la asamblea, entre otros datos, indicados solo de manera cuantitativa, sin ninguna valoración cualitativa que identifique contradicciones y planteé vías para su solución.

·        El débil compromiso de las fuerzas profesionales de base con la participación ciudadana como derecho constitucional, reflejado en el quehacer de muchas ONGs, como por ejemplo, los colegios de arquitectos y de abogados, que son profesionales implicados directamente en aspectos importantes relacionados con la participación ciudadana como derecho constitucional y la gestión pública de necesidades y servicios básicos. No existe artículo alguno que haga una crítica al respecto, situación que se evidencia en las revistas de cada colegio editadas anualmente, como acciones de  participación.

El liderazgo comunitario. Una necesidad para la gobernabilidad democrática:

El contenido del líder como categoría ha sido estudiada a través de diversas perspectivas teóricas como las teorías de los rasgos (el líder posee rasgos característicos que lo diferencia de los demás), las teorías conductuales y las teorías de contingencia (la acción del líder depende de factores situacionales). A partir de estas teorías se comenzó a investigar la eficacia del liderazgo y los estilos de influencia. Construcciones teóricas más recientes hablan de un liderazgo total y transformador, que le permitirá al líder desarrollar todas sus capacidades, conocimientos y habilidades.

El líder generalmente emerge como la persona que se ve apoyada por los miembros del grupo y es capaz de influir en la conducta de estos sin apelar a una autoridad exterior, al poseer la autoridad más elevada. En este sentido el liderazgo puede ser definido como capacidad de influencia en el grupo para la consecución de metas (Alonso 2007).

Pero no se trata solo de la influencia sobre el grupo, también es clave la del grupo sobre sus miembros. Cabe señalar que el hombre no solo se convierte en líder frente a un grupo sino que esta condición va a estar determinada por aquellos roles sociales que le han sido asignados históricamente y que pautan su devenir.

El líder necesita al grupo, así como el grupo necesita al líder, hecho que da cuenta clara de que el liderazgo es un fenómeno social de interrelaciones y de intercambios que se basa en las necesidades del grupo, en su cultura. El estilo de los líderes que geste el grupo debe encajar con la dinámica y las relaciones del mismo. El liderazgo como fenómeno grupal se ha convertido en un enfoque bastante trabajado en la actualidad, siendo uno de sus exponentes el norteamericano Stephen P. Robbins[5].

El Centro de Estudios Comunitarios de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas trabaja también con esta concepción grupal, sobre todo en las investigaciones en torno a la gobernabilidad[6] y en los contenidos de metodologías de intervención comunitaria.[7]

Se concuerda en que las funciones de los líderes se determinarán no tanto por sus cualidades personales como por las necesidades del grupo, originadas por el contenido de la actividad común y las tareas que cumple el grupo en una situación dada. El líder puede ser formal o informal dependiendo de la situación propia del grupo y de sus necesidades mediatas e inmediatas. El líder informal es un miembro del grupo que es aceptado por sus compañeros para que dirija el grupo, después de que él mismo se ha ganado su confianza y respeto debido a sus habilidades y a la fidelidad que manifiesta hacia el grupo.

Por su parte, cuando se trata de organizaciones sociales los dirigentes formales son elegidos mediante prescripciones reglamentadas, donde se consigna lo relacionado con el cargo y la distribución de funciones. Sin embargo, dependiendo de su rol, éste  puede o no llegar a convertirse realmente en líder. La esencia del liderazgo no varía ya que en cualquier parte es un proceso grupal. Lo que sí varía son las manifestaciones, el modo en que emerge y los asuntos grupales en los cuales se centra.

Esta terminología nos pone ante el hecho de que dirigente y líder se consolidan como uno, concepción con la que se trabaja actualmente en la sociedad cubana[8].  El liderazgo constituye una condición para el adecuado despliegue del proceso de dirección cuando el mismo transcurre como función grupal' (Alonso 2007).

Autores como Robbins (1991) y Alonso (2007) señalan la importancia de que liderazgo y dirección se fundan en uno solo para garantizar la eficiencia en el ejercicio de estos roles sociales. Los dirigentes altamente efectivos son aquellos capaces de emerger como líderes en sus propios grupos. El poder coloca en cargos de dirección a personas sin ninguna capacidad de liderazgo porque no se orientan por las necesidades, intereses y demandas de los grupos que dirigen. Por su parte, la autoridad en tanto poder legítimo, se adquiere cuando el grupo siente que el que los dirige los representa y por tanto lo siguen.

Este enfoque de liderazgo centrado en el grupo, en sus objetivos, es central en la concepción del autodesarrollo comunitario. Lo comunitario como cualidad en tanto, conciencia crítica, participación, cooperación y proyectos de autodesarrollo, podrá ser fortalecida en la medida en que, por una parte, la tarea grupal sea reconocida, aceptada e impulsada por cada miembro del grupo y por otra, cuando quién o quiénes dirigen, al expresar las necesidades, motivaciones de la colectividad, se conviertan en líderes de tal proceso.

¿Qué utilidad tiene este enfoque para el análisis de la participación ciudadana en Ecuador?

El tema de la participación social en Ecuador tiene una connotación histórico-cultural muy apegada al enfoque de estigmatización, discriminación y opresión social, lo que se evidencia en la primera Constitución del Ecuador del año 1830 que promovió baja autoestima en una mayoritaria parte de la población.

Por ello, superar las dificultades existentes actualmente, aun cuando existe una voluntad gubernamental de promover  justicia social, exige un trabajo multicondicionado, que abarque todas las esferas y escalas de desarrollo, pero sobre todo, que haga resentir el trasfondo colonizador de la cultura política anclada en la subjetividad del pueblo.

Nace así, la importancia de la organización y el liderazgo en las organizaciones de base como condicionamiento ético para el ejercicio de la participación ciudadana como derecho constitucional, para que sea esta quien decida lo que debe o no debe realizarse en sus territorios atendiendo en primera instancia a las problemáticas de sus realidades y luego luche en los diferentes escenarios por las alternativas reales de solución, y que sea capaz de realizar en forma permanente, el seguimiento y rendición de cuentas sobre el cumplimiento de las metas establecidas.

Estas organizaciones de base si bien se conforman por lo general por un objetivo común deben ser capaces de articularse para tener una visión de desarrollo de sus territorios, donde las organizaciones y sus líderes ejerzan un liderazgo único con capacidades desarrolladas y donde la concientización juegue un papel primordial dentro de lo que es entender el factor histórico y su influencia  en el tema de la participación ciudadana.

En este sentido, de estas organizaciones deben nacer los líderes que vayan a ejercer una democracia representativa, donde las  funciones que desempeñen como miembros de la junta del gobierno autónomo descentralizado parroquial rural u otras instancias de poder político, propicie el debate sobre un tema tan complejo como es el de la política pública, la cual debe ser analizada y construida desde todas las dimensiones que la están afectando, y con el criterio de todos los involucrados, dejando a que la participación ciudadana como derecho constitucional cumpla su rol en cualquier instancia tomando las decisiones en la política pública, de acuerdo a la real realidad.

Por lo que las funciones de la participación ciudadana como derecho constitucional en las instancias de poder político o público  será de participar de este debate apegado a los intereses y necesidades de su localidad, priorizando y apegada a valores establecidos constitucionalmente como igualdad, autonomía, deliberación pública, respeto a la diferencia, control popular, solidaridad e interculturalidad,  para de forma protagónica tomar la decisión, en la política pública  y como consecuencia de ello el desarrollo sostenible de las áreas rurales.

De esta manera dentro de lo jurídico, se estaría haciendo efectiva la descentralización de las competencias exclusivas de los Gads, siendo la organización de la participación ciudadana como derecho constitucional  en las organizaciones de base, la oportunidad de fomentar organizaciones comunitarias donde las lideresas y líderes sean personas capaces de dirigir la organización de influir y que esta influya radicalmente en una democracia representativa.

Las organizaciones de base como organizaciones comunitarias que gesten un liderazgo humano:

Lo cierto es que Ecuador navega hacia cambios trascedentes, ha comenzado a escribir una nueva historia que ha de ir más con la era de la información, la tecnología y del conocimiento, que debe hacer de la participación ciudadana un instrumento aliado al desarrollo y a la vez ir perfeccionando cada vez más este instrumento y potenciarlo desde lo comunitario, lo que contribuirá a que todo tipo de acción que se realice en los diferentes contextos vaya a sumar orgánicamente el todo en un sistema determinado y visionado por quienes sienten las necesidades de la realidad.

Con estos lineamientos, se hace necesario la propuesta de una planeación estratégica con una visión y misión claras, creadas en conjunto, donde las organizaciones de base sean capaces de descubrir y fomentar la capacidad de desarrollar principios y valores sociales en concordancia y coherencia con los que manejan en lo familiar y personal, situación que facilitaría el aprendizaje y la renovación del ser humano individual y social en todos los niveles de la estructura organizacional de una sociedad.

Estas organizaciones deben manejar un pensamiento sistémico a pesar de la misión y visión puntuales de cada organización de base; como organización pro agua potable, organización  pro mejoras barriales, organización club deportivos,  organización para la construcción de la casa comunal, entre tantas otras organizaciones de base, que unen esfuerzos para conseguir un objetivo puntual.  Esto, cuando se lleva a cabo, ha traído como resultado la mejora continua en ambientes cambiantes, una visión compartida de sus localidades y el aprendizaje en equipos; sin embargo falta trabajar sobre un factor determinante en las organizaciones y es promover la capacidad creativa de los involucrados, lo que tiene que ver directamente con el factor subjetivo  y la autodeterminación.

Por lo que, se hace imprescindible hacer un cambio de paradigma pasar de una visión fragmentada y  forma mecánica de ver las cosas a un paradigma cualitativo que valore la parte humana del hombre consciente de sus contradicciones cotidianas y capaz de mejorar su vida y la vida social.

Las organizaciones así conformadas con seres humanos conscientes, estarían más cercanas al tipo de organización comunitaria que se necesita, que geste procesos de desarrollo, liderazgo, que trabaje por el bienestar personal y social, que promueva capacidades de pensar y repensar, de relacionarse y comprender la historia, el presente y la proyección al futuro, convirtiéndose en principal herramienta para la transformación del ser humano y del contexto, ya que en la actualidad más se utiliza el potencial intrínseco del hombre como su inteligencia antes que su fuerza física para el desarrollo.

Existe en el país una institución que es el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, el cual tiene a cargo la competencia legal de la formación ciudadana y promover la organización social, habiéndose dictado algunas escuelas, talleres, charlas en las ciudades. Estos procesos aún no alcanzan a las parroquias rurales, donde se encuentra la población más vulnerable y con bajo índice educativo.

Existe en parte de la población y de sus organizaciones, así como en parte de las instituciones del Estado, voluntad por superar estas problemáticas. Se han hecho algunos esfuerzos por capacitar a quienes están frente a las instancias de poder,  a quienes se han dirigido cursos, talleres, se han realizado convenios con universidades, entre los cuales está el entrenamiento “Formación de actores sociales para el perfeccionamiento de la gestión participativa y la solución de problemas y conflictos en el ámbito social”, convenios de las prefecturas  con las universidades para capacitar a los actores sociales, entre otras acciones,  pero el enfoque es demasiado fragmentado y positivista y los resultados siguen siendo los mismos.

Desde la Asociación de Juntas Parroquiales a nivel nacional se capacita a los gobiernos autónomos descentralizados parroquiales rurales en participación ciudadana, con un enfoque muy sesgado, positivista y sin contenido histórico, cultural y axiológico, abordando un contenido puramente jurídico, pero estas capacitaciones no llegan a la sociedad, es evidente su sesgo individualista y la ausencia de proyectos que involucren a la colectividad. Son casi inexistentes los programas y proyectos comunitarios que se plantean promover la participación ciudadana como derecho constitucional con fines de emancipación social.

El esfuerzo que realiza el gobierno de la Revolución Ciudadana, para conseguir que la participación ciudadana como derecho constitucional sea una realidad es merecedor de reconocimiento, sin embargo, se siguen gastando recursos humanos, esfuerzos legales, inversiones económicas, y la actitud de los ciudadanos no mejora en la medida que se requiere, lo que evidencia que lo comunitario como cualidad no está contenida en esos presupuestos y posiblemente, esto sea una de las causas por las que no se encamina esta política en el país.

Lo que está claro es, que la ciudadanía en general no está preparada para ejercer esta participación ciudadana como derecho constitucional, criterio que lo comparto con autores ecuatorianos como: Santiago Ortiz Crespo, Augusto Barrera, Paul Jaramillo, por lo que se hace necesario desde lo comunitario analizar cuáles son las mediaciones, los factores sociales, históricos, culturales, ambientales, subjetivos, etc., que no le permiten ejercer este derecho y realizar desde el paradigma del desarrollo comunitario un planteamiento que lo viabilice.

La necesidad de gestores comunitarios para promover la participación ciudadana como derecho constitucional y transformarla en participación ciudadana comunitaria. Una alternativa actual:

En estas condiciones, el autodesarrollo comunitario se presenta como una alternativa de solución, para que desde la formación de gestores comunitarios contribuir a hacer de la oportunidad del reconocimiento legal de la participación ciudadana, una realidad en el Ecuador.

Avanzar en este proceso requiere de la formación de un gestor/ra comunitario que promueva conciencia crítica como premisa de la disposición al cambio y una nueva actitud ante la realidad, la modificación de la realidad comunitaria como acto creativo teniendo en cuenta las circunstancias y potencialidades internas de los sujetos individuales y colectivos, la autogestión y la sostenibilidad concibiéndolas de modo integral, el avance inmediato como realización de la potencialidad latente y premisa del futuro y la multicondicionalidad de los procesos sociales comunitarios (Sanchez:2013).

Si bien, la Revolución ciudadana ha creado un marco jurídico y un sistema institucional que favorece el trabajo comunitario, al cual es necesario darle mayor utilización; se aprecia la tendencia a una práctica sin el debido fundamento teórico y una producción teórica sin práctica, situación que impide el despliegue de una participación activa, creativa y sobre todo consciente.

Ejemplo de lo anterior es la deficiente preparación teórico-metodológica de los/as formadores de ciudadanía que no siempre son conscientes de la concepción teórico-metodológica que sustenta su práctica lo que se revierte en la falta de claridad en el paradigma de trabajo, la ausencia de metodologías que incorporen la dimensión histórica y autodesarrollo comunitario en el quehacer educativo y, en el peor de los casos, la aplicación mecánica de técnicas que, más allá de promover que la comunidad sea sujeto de su propio desarrollo, se limitan a transmitir conocimientos o informaciones desde modelos educativos bancarios , al tiempo que, en otras oportunidades, se reduce a usar dinámicas llamadas participativas con la intención de hacer más “amena y entretenida” la actividad de que se trate, pero sin profundizar en la filosofía, los valores y el sentido político en que las mismas se sustentan.

Por lo que, se hace necesario profundizar en las particularidades de la formación del gestor apegadas en primera instancia a la realidad de su territorio lo que supone adentrarse en el desarrollo y el autodesarrollo comunitario con el afán de formar un ser humano que geste de forma consciente y comprometida la participación del ciudadano y que sea capaz de formar dinámica y  avanzar en una propuesta coherente con las intencionalidades éticas, políticas y pedagógicas requeridas por nuestra sociedad.

Para la sociedad y las ciencias sociales ecuatorianas, los procesos de formación de gestores comunitarios constituyen un tema novedoso y de actualidad e importancia, en el marco de un proceso de actualización y transformación del modelo económico del país en función de la nueva matriz productiva de reestructuración del empleo y de estimulación de la iniciativa de los territorios en la conducción de proyectos locales, para potenciar de manera sostenible su desarrollo económico y social articulado. Sin embargo, el elemento formativo respecto a lo comunitario, del ciudadano, toma relevancia en la sostenibilidad de los procesos y  “es considerado aún insuficiente en los diferentes análisis sobre limitaciones de los procesos de desarrollo comunitario”, también lo son las reflexiones sobre las experiencias prácticas formativas de ciudadanía.

Es posible identificar un grupo de tensiones y nudos de contradicciones, que se configuran como oportunidades para una propuesta de formación de gestores sociales, en correspondencia con la necesidad de nuevos aprendizajes para la transformación de fines emancipatorios y en articulación con la esencia inclusiva y participativa del proyecto político de la Revolución ciudadana: transitar del enfoque de “objeto” al de “sujeto” propuesto constitucionalmente; de la asistencia, la individualización y el control, a la acción auto-transformadora de los sujetos, la co-responsabilidad y cooperación social. Y en estos propósitos el enfoque comunitario es esencial.

Lo anterior permite afirmar que se hace importante la formación de gestores comunitarios para el cumplimiento de las funciones que le corresponde desempeñar a la ciudadanía en el sentido de promover proyectos de transformación social en base a la participación ciudadana.

Todo lo anterior impone la necesidad de sistematizar y construir los fundamentos teóricos y metodológicos en los cuales sustentar la formación de gestores comunitarios desde el paradigma emancipador del autodesarrollo comunitario, por lo que a continuación se expone de manera resumida algunos lineamientos que deberían asumirse:

·        Delinear la construcción de un ciudadano histórico, consciente, crítico, creativo y solidario.

·        Desarrollar el trabajo político-ideológico como trabajo de dialogo logrando explicar la esencia e importancia de lo comunitario en la participación ciudadana,

·        Explicar la significación de la democracia participativa para lograr superar la visión sobrevalorada existente en relación con la democracia representativa,

·        Trabajar la articulación de los intereses individuales y colectivos, aspecto central de lo comunitario como cualidad de la participación ciudadana,

·        Poner más énfasis en el individuo como promotor y portador de derechos, en su protagonismo,

·        Desarrollar el sentido de pertenencia,

·        Valorar a la cooperación como elemento esencial de la participación ciudadana.

·        Utilizar metodologías y métodos acordes a los objetivos.

 

La formación de gestores comunitarios así estructurada favorece la participación ciudadana como derecho constitucional en la sociedad ecuatoriana actual.

Esta formación ciudadana como gestores comunitarios debe asumir un diseño cualitativo holístico, que contextualiza tanto a la realidad y a los sujetos. Define a los propios formadores como unos gestores comunitarios, al participar en una relación dialógica con los sujetos en proceso de trasformación desde la formación, en sus escenarios cotidianos.

Esta alternativa de formación de gestores comunitarios debe seguir un paradigma transformador, emancipador partiendo de las problemáticas actuales de la realidad, de la participación ciudadana como derecho constitucional y desde ella, construir una alternativa de solución colectiva.


Conclusiones:

Es emergente de acuerdo a la realidad social y a la oportunidad que nos presenta el marco jurídico ecuatoriano, dar un salto a través de la formación ciudadana, de una participación pasiva a una participación activa por derecho, es decir, transformadora, que facilite tomar decisiones, planificar, gestionar los asuntos públicos, el control social de las instituciones, y axiológicamente orientada por valores como igualdad, autonomía, deliberación pública, respeto a la diferencia, control popular, solidaridad e interculturalidad, lo que tributaria directamente a la viabilidad de la revolución ciudadana, es decir al nuevo modelo de hacer gobierno.

Si miramos la historia de nuestros pueblos ancestrales, se trata de encontrar esos motivos que impulsaban a generar “mingas”, para participar colectivamente en la construcción de lo público, impulsando y garantizando la unidad en la lucha de los intereses y necesidades y de una memoria histórica, y al mismo tiempo retos propuestos del presente, entre los que se encuentran constitucional y socialmente:

·        Toma de decisiones,

·        Planificar su territorio en base a sus necesidades,

·        Gestionar los asuntos públicos,

·        Control social de las instituciones,

·        Axiológicamente un sujeto orientado por valores como igualdad, autonomía, deliberación pública, respeto a la diferencia, control popular, solidaridad e interculturalidad,

·        La construcción del poder ciudadano, una transición del poder en defensa de intereses de las clases que han estado desde la historia en una posición de desventaja y vulnerados sus derechos, considerados históricamente como “inocentes, abyectos y miserables” (constitución de 1830).

·        Perfeccionar el papel de las organizaciones de base, que deberían ser consideradas como fuente de intercambio de saberes y promotoras del desarrollo local.

Se trata entonces, de una formación transformadora del ciudadano para que se convierta en un ser humano ético y comprometido. Esta formación ciudadana debe tener un enfoque dialectico y con proyección materialista, se hace necesario ver al hombre con una concepción más integral, no con aquellas concepciones del siglo XIX, que nos dejaron de “herencia las de las ciencias naturales”, donde fraccionaron y parcelaron, concibiendo a la ciencia desgajada de su contexto social; que en el caso de la participación ciudadana, la convirtieron en una participación pasiva, sin motivaciones, deprimida por sus condiciones de vida, su presencia a través de la democracia representativa en el mejor de los casos,  y regida por valores como la neutralidad y la objetividad, que hizo de ella, una participación sin identidad, sin valores, sin protagonismo, sin proceso de lucha por los intereses y necesidades individuales y colectivas.

La formación ciudadana  con enfoque comunitario, debe enmarcarse en primera instancia en el devenir histórico, en el desarrollo de la conciencia crítica, la participación cooperada y los proyectos de vida prospectivos y propositivos en correspondencia con la justicia social y la emancipación humana.

El desarrollo a nivel local-comunitario de la participación ciudadana requiere de vías, mecanismos, que contribuyan a este empeño. Las estrategias pueden ser una de ellas. El Dr. Ramón Rivero Pino, investigador titular del Centro Nacional de Genética Médica, y tutor de la autora de esta tesis, ha fundamentado teórica y metodológicamente las estrategias de desarrollo local-comunitarias para la promoción-prevención en salud genética en Cuba[9]. Esta concepción  de trabajo es aplicable a cualquier problema social sobre el que se pretenda actuar desde la escala local-comunitaria.

El autor de este trabajo,comparte el criterio de Lima (2007) de que las “estrategias  son el conjunto de acciones secuenciales e interrelacionadas que partiendo de un estado inicial (dado por el diagnóstico) permiten dirigir el paso a un estado ideal-posible [el subrayado es de Ramón Rivero Pino] consecuencia de la planeación” (Valle Lima, 2007)[10].

Las estrategias comunitarias, se estructuran en: antecedentes, problemáticas o contradicciones de la realidad, hipótesis de partida, principios y objetivos, a los cuáles se les trata de dar cumplimiento en diferentes etapas a través de acciones específicas que permiten llegar a determinados resultados, todo lo que debe ser sometido a evaluación y sistematización (Rivero, R; 2017).

A los efectos de definir las acciones que hacen parte de este tipo de estrategias, la autora se adhiere al sistema de procedimientos propuestos por el mismo autor para promover la educación integral de la sexualidad con enfoque de desarrollo local-comunitario[11].

 


Msc. Beatriz Rojas Jaramillo: Abogada y arquitecta ecuatoriana. Máster en Desarrollo Comunitario de la Universidad Nacional de Loja, Ecuador. Realiza estudios de doctorado (PhD) en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Santa Clara, Cuba.


Notas y referencias:
__________

[2] Sánchez Orbea Griselda, Monografía preparada para la maestría de desarrollo comunitario en Loja Ecuador, 2010.

[3] Ídem.

[4] Colectivo de autores del Centro de estudios comunitarios universidad Central “Marta Abreu” de las Villas. El Autodesarrollo Comunitario: Criticas a las mediaciones sociales recurrentes para la Emancipacion humana. Editorial Feijòo, 2004.

[5] Destacado investigador norteamericano, se recomienda su libro “Comportamiento organizacional. Teoría y práctica”. En este material recoge una extensa variedad de investigaciones sobre las cuestiones referidas al liderazgo, el comportamiento de los grupos y las estructuras organizacionales.

[6] En este sentido podemos mencionar las investigaciones del Dr. Joaquín Alonso Freyre (Gobernabilidad y Liderazgo. Sujeción y emancipación humana).

[7] El Dr.C Ramón Rivero Pino hace hincapié en el enfoque del liderazgo centrado en los objetivos del grupo, en la tarea explícita grupal como un aspecto de importancia a considerar en los procesos cuyo objetivo es promover la cualidad comunitaria en el trabajo de intervención social. Ver El autodesarrollo comunitario. Crítica a las mediaciones sociales recurrentes para la emancipación humana, editorial Feijoo, UCLV, 2005, en el capítulo 5.

[8]En muchas ocasiones el término líder se utiliza al igual que dirigente al emplearse para designar tanto a aquel que emerge del grupo (líder) como al que es designado por las diferentes estructuras de poder (jefe). Varios autores hacen hincapié en las diferencias entre dirección y liderazgo (Zaleznik 1986, Kotler 1990 citado en Alonso 2007) teniendo en cuenta las metas u objetivos, las características de trabajo, el medio en el cual se desarrolla y la toma de decisiones. No obstante, liderazgo y dirección están llamados a estimular al grupo, a dirigirlos para la solución de determinada tarea (Andreieva 1984).

[9]Ramón Rivero Pino. Promoción-prevención local-comunitaria en salud genética. Informe de investigación, seleccionado resultado destacado en el Forun de Ciencia y Técnica del Centro Nacional de Genética Médica. CDICT. CNGM. La Habana. 2017.

[10]VALLE L, A. (2007). “Los metamodelos en la investigación pedagógica”. La Habana. [Consulta: abril 4, 2014].Disponible en URL: www.cubaeduca.cu/medias/pdf/2867.pdf

[11]Ramón Rivero Pino. Lo local-comunitario. Ámbito y cualidad para la educación integral de la sexualidad. Editorial CENESEX. La Habana. 2016.

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